DISCURSO DE LA FUNDACIÓN TRIÁNGULO ANTE EL CONGRESO DE
LOS DIPUTADOS
El 10/06/97, la Fundación Triángulo fue invitada, al igual
que otras organizaciones de toda índole, a exponer sus opiniones
ante la subcomisión de parejas del Congreso de los Diputados.
Miguel Ángel Sánchez aportó gran cantidad de documentación
y el siguiente discurso:
Señores y señoras diputados:
Me toca la grata tarea de cerrar la lista
de comparecientes, supongo que tras varios días de oír distintas
posiciones, quizás se encontrarán ustedes cansados del tema.
Por mi parte y en nombre de la Fundación Triángulo por la
Igualdad Social de Gais y Lesbianas, haré lo posible por
que mi intervención les sea interesante y pueda aportar
algo al debate.
Como ustedes habrán visto en estos días,
los grupos que trabajamos por la igualdad de gais y lesbianas
somos variados y plurales. Permítanme que defina a la Fundación
como un grupo moderado y razonable. Desde el principio de
esta legislatura, hemos tenido reuniones con todos los grupos
políticos, en concreto del PP nos hemos reunido con María
Bernarda Barrios, Jorge Trías, María José Camilleri y Dª
Amalia Gómez (ministerio); del PSOE, con Jordi Pedret y
Jesús Caldera; de IU/IC, con Presentación Urán; del PNV,
con María Jesús Aguirre; de CiU, Carles Campuzano; de Coalición
Canaria con Jesús Gomez y Luis Mardones; y con Pilar Rahola
de ERC (PI) y, por último, con el BNG. Como ven estamos
implicados en el proceso, y además nuestro mensaje siempre
ha sido y sigue siendo el mismo: queremos una ley que regule
las parejas no casadas y queremos que sea con el mayor consenso
posible, no creemos que los derechos civiles hayan de ser
un tema de batalla ideológica, pero tampoco estamos muy
dispuestos a apoyar una regulación en la que se supere nuestra
buena fe y se regule algo de lo que no estamos hablando
o que la regulación sea tan mínima que no exista una mejora
de la situación.
Creo que es necesario que haga una pequeña
introducción de algo que aunque parezca obvio no está de
más repetir. Desde la Fundación Triángulo, sentimos que
no está suficientemente asumido que cuando se habla de homosexualidad,
estamos hablando de algo que va más allá de las relaciones
sexuales, estamos hablando de afectividad y de cariño, de
amor en definitiva. Y que cuando hablamos de parejas del
mismo sexo, la idea que a mí me viene a la cabeza no es
ni la del romanticismo rosa ni la del anatema por perversión,
sino la de personas que se quieren, que comparten su vida,
sus problemas, sus alegrías y quizas las pequeñas desilusiones
y esfuerzos diarios. Ya sé que suena absurdo contar esto
aquí, pero quería dejar claro que nosotros y nosotras hablamos
de normalidad, de igualdad, por eso hay muchos heterosexuales
que están colaborando con nosotros, no sólo en Madrid, también
grupos como De Par en Par de Extremadura o la Asociación
por la Libertad de Vida afectivo-Sexual de Castilla La Mancha,
o el mismo Casal Lambda de Cataluña que escucharon ustedes
en una comparecencia anterior; defendemos una sociedad igualitaria,
integrada, no creemos en conceptos como Comunidad Gai, Identidad
Gai o Barrio Gai, creemos en la colaboración de toda la
sociedad para dar pasos adelante juntos, por eso hay muchos
heterosexuales, como digo, que colaboran con nosotros, porque
creemos que ser gai o lesbiana tiene que llegar a no ser
nada, a ser una parte más de cada personalidad. Es también
por eso por lo que hemos iniciado la campaña por la Ley
de Parejas, y por lo que estamos aquí hoy, para pedirles
que sigan esta línea de igualdad, de integración social,
en definitiva de avance en las libertades para todos y todas.
Como ustedes saben, la adopción por parejas
homosexuales es uno de los temas más polémicos que sale
continuamente, incluso con algunas imprecisiones, como el
decir que no existen estudios ni ejemplos de adopción y
custodia por parejas homosexuales que puedan ser presentados.
Esto es incierto y como contribución a esta comisión les
hemos preparado un dossier que hemos repartido a todos los
grupos presentes. En él pueden encontrar por ejemplo: la
posición favorable a la adopción de la Asociación Americana
de Psicología, que cuenta con 132.000 asociados/as en Estados
Unidos, siendo la más grande de todo el mundo. En el informe
de la APA vienen detalladas 43 investigaciones empíricas
donde se demuestra razonablemente que no existe ningún problema
psicológico para los hijos criados por parejas homosexuales.
Les presentamos también decenas de títulos de bibliografia,
libros, artículos científicos que ahondan en esta línea.
Por otro lado la custodia compartida de un niño por la pareja
del mismo sexo del padre o madre biológicos ya es posible
en Islandia, que es último país en aprobar una regulación
de parejas y es un país europeo occidental. En cuanto a
América del Norte, veamos varios interesantes casos: Estados
Unidos reconoce diversos tipos de custodia, normalmente
por vía judicial, para parejas homosexuales en al menos
22 de sus estados. En el dossier pueden encontrar varios
ejemplos concretos de sentencias en este sentido. Incluso
dos estados, Vermont y Massachusets, han ido más lejos:
los Tribunales supremos de ambos estados han declarado inconstitucional
cualquier prohibicion de adopción para parejas homosexuales.
En cuanto a Canada, está permitida la adopción plena para
parejas homosexuales en Ontario, Quebec y Saskatchewan,
mientras que en la Columbia Británica está en proceso de
aprobación.
No sólo existen declaraciones en este
sentido en Estados Unidos, D. Fernando Chacón, catedrático
de Psicología Social de la UCM y Dr. en Psicología se ha
pronunciado en el mismo sentido.
Quisiera rogarles expresamente que en
el resultado final de esta subcomisión, con el material
que hoy presentamos, no figure que sobre la adopción de
parejas homosexuales no hay estudios serios ni documentación
al respecto, ni tampoco que no hay casos similares en países
occidentales. Creo haber demostrado que esto no es así.
Y dicho lo cual, enlazo con la primera parte de mi intervención:
la Fundación Triángulo es una organización moderada y con
afán de consenso. Por eso nosotros y nosotras, no vamos
a hacer del asunto de la adopción un planteamiento irrenunciable,
habiendo presentado la documentación y considerando que
no hay razones científicas de preocupación por el niño,
que es lo importante, estamos dispuestos a apoyar una Ley
que no incluya la adopción por parte de las parejas homosexuales,
aunque ni decir tiene que les apoyaremos también si se animan
a dar un paso más. Pero cedemos. Sabemos que muchos grupos
parlamentarios no lo tienen claro. Quizás el primer paso
sea que, si les interesa, comiencen el estudio de toda esa
bibliografía (también nosotros tenemos que seguir estudiándolo,
no crean). Les decimos lo que quizás todavía no ha dicho
aquí una organización que lucha por gais y lesbianas, en
aras del consenso y de que se regulen las parejas de hecho
con el máximo apoyo parlamentario, apoyaremos una ley sin
adopción.
Pero el consenso es cosa de todos y todas.
La Ley de Parejas que ustedes propongan tiene que tener,
a nuestro entender, unos mínimos razonables, y un mínimo
de mínimos es que regule a las parejas. Por supuesto, me
estoy refiriendo al borrador de Ley del Partido Popular
que publicó un diario de Madrid; y quiero darles nuestros
argumentos para pedir que sea una Ley de Parejas. En primer
lugar por justicia y coherencia con la petición ciudadana.
La petición ciudadana, a la que con nuestras fuerzas hemos
contribuido, pide la regulación de las relaciones afectivas
análogas al matrimonio, pide la regulación de las parejas
de hecho, no de cada dos personas que quieran firmar un
contrato. ¿Por qué tienen que regularse las parejas que
tengan que ver con relaciones sexuales?, se preguntaba algún
articulista que además ha sido también aquí compareciente.
En primer lugar, como decía antes, no son sólo las relaciones
sexuales. Hablamos de afecto y amor que quizás es lo que
a alguno le duele. Nuestra sociedad valora el compromiso
mutuo de dos personas que deciden amarse, vivir juntos,
compartir un proyecto de vida. Eso, hasta el momento, lo
ha representado únicamente el matrimonio. Nadie cuestiona
que el matrimonio no es sólo sexualidad, ni que como figura
afectiva merece el apoyo de las instituciones y de la sociedad.
¿O es que alguien defiende en aras de la intimidad que a
partir de ahora el matrimonio no se considere una figura
de afectividad y amor, sino únicamente un contrato? Lo único
que ocurre es que la realidad ha hecho que surja otra figura
análoga al matrimonio en amor, afecto, proyecto de vida,
que no es el matrimonio, sino la pareja de hecho; otra unión
familiar, quizás no igual, pero con la misma legitimidad
para pedir al Legislador que se acuerde de que existe y
la apoye. De eso es de lo que estamos hablando. Por eso,
cuando se nos pide que asumamos un contrato para dos vecinos,
dos amigas, etc, tenemos que decir que no. Con un argumento
muy claro: igual que infinitamente se nos repite que matrimonio
y pareja de hecho no son lo mismo y que no se puede tratar
igual situaciones desiguales, tenemos que devolver la pelota,
perdónennos, pero si matrimonio y pareja de hecho no son
situaciones iguales, la pareja de hecho y la convivencia
de dos vecinos, mucho menos. Con lo cual no nos oponemos
a que regulen en otra ley las convivencias de vecinos, pero
nos opondremos a que traten igual esa convivencia que la
de una pareja análoga en afectividad al matrimonio.
Sinceramente, lo que nos duele es ver
que el problema final sea reconocer que las parejas no casadas,
independientemente del sexo de sus componentes, son unidades
familiares, son otro tipo de familia. Esto, en nuestros
tiempos, y nuestra democracia, es como digo, lo que más
nos duele. Y esta es la verdad de porqué no se quiere hacer
una ley que sea expresamente para parejas. Tendremos así
pensiones de viudedad, pero no viudos ni viudas, haremos
trabajos familiares, pero no seremos familia, tendremos
los derechos de las unidades familiares, peros no seremos
familias, la verdad es un planteamiento absurdo. Además,
siguiendo con las contradicciones del borrador publicado
¿por qué no podrán hacer contratos de unión civil los familiares,
ni más de dos personas? Si no hay afectividad análoga al
matrimonio, no tiene sentido no poder hacer un contrato
entre un padre y su hija. Y si sólo se refleja la convivencia,
convivir pueden hacerlo tres o más.
La realidad es que sí se presupone la
afectividad, incluso la sexualidad y no se quiere, con lógica,
autorizar ni el incesto ni los tríos. Pero esto, que es
coherente con los valores sociales, no lo es con el planteamiento
del borrador. Pedimos a todos los grupos aquí presentes
que defiendan esta posición como un mínimo de mínimos, queremos
una Ley de Parejas de Hecho, para parejas.
Un segundo punto importante para nosotros
es que no sea una Ley segregadora; no queremos una Ley para
homosexuales y otra para heterosexuales. Ni siquiera si
alguien nos dijese, con toda la buena fe del mundo, que
daba más derechos a las parejas homosexuales que a las heterosexuales
no casadas. Aun así tenemos que decir que no. No, porque
desde el principio hemos planteado que en nuestro país queremos
un avance conjunto; no, porque ponemos en peligro algo más
importante que la aprobación de una ley más o menos avanzada,
en nuestra opinión, ponemos en peligro nuestra concepción
de sociedad. Trabajamos por la igualdad, por una sociedad
justa, por una sociedad sin segregación, donde ser homosexual,
como dije antes, no sea nada, ni bueno ni malo, y eso no
se consigue con leyes especiales; no creemos en los «Derechos
Gais», como no creemos en los «Derechos Heterosexuales»,
nos oponemos a una regulación especial, como nos opondríamos
a una ley para regular las parejas de judios o las de extranjeros;
si se quiere, siempre se puede buscar una línea divisoria
para decir que no es lo mismo y que merece una regulación
especial. Si algo nos ha animado a trabajar como Fundación
Triángulo es poder decir, hoy aquí, esa línea divisoria
no está en la orientación sexual de las personas, no la
pongan ustedes.
Sé que me dirán, quizás ahora en el turno
de preguntas, que hay muchos países que tienen leyes especiales
para homosexuales. Con modestia creo que España no debe
de ir en esa línea, nuestros ciudadanos y ciudadanas creen
en la igualdad y no en la segregación. Si empezamos por
ahí, abrimos la puerta a otras exclusiones. Además, también
hay ejemplos de otro estilo. El Ministerio de Justicia de
Holanda, ha planteado que el Gobierno holandés, además de
seguir con atención la discusión parlamentaria sobre si
ampliar o no la posibilidad del matrimonio a las parejas
homosexuales, también aprobará una Ley para las uniones
civiles independientemente del sexo de sus componentes.
Por su parte el Tribunal Constitucional húngaro legalizó
las parejas de hecho homosexuales el 8 de marzo de 1995.
El Tribunal dijo que una ley limitando las parejas de hecho
sólo a "aquellas formadas entre hombres y mujeres adultas
era inconstitucional, siendo arbitrario y contrario a la
libertad humana que la ley impida el reconocimiento de las
parejas que viven en una unión económica y afectiva sólo
porque son del mismo sexo". Por tanto, dío al parlamento
hungaro de plazo hasta el 1 de marzo de 1996 para que regulase
las parejas de hecho homosexuales al mismo nivel que ya
existía la regulación de las parejas de hecho heterosexuales.
Esto ya se ha cumplido en Hungría, un camino similar en
espíritu creemos que ha de ser el nuestro particular.
Quiero brevemente dar algunos argumentos
contra la idea de que no se puede llevar a cabo todo esto
porque es muy caro.
Señorías, las parejas heterosexuales
que quieran acogerse a esta regulación, son las mismas si
se casan o no. Es decir, antes todas las parejas que vivían
juntas se casaban. Ahora no, pero eso no varía su número.
No creo que sea política de esta Camara plantearles a las
parejas heterosexuales no casadas que paguen sus impuestos,
pero luego: "por favor sigan ustedes sin casarse, porque
si se casan y empiezan a pedir derechos nos estropean el
Presupuesto". En cuanto a las parejas homosexuales, desconozco
si ustedes, o el CIS que ha comparecido, tiene otras cifras,
pero normalemente se habla de entre un 6 a un 10% de la
población, sinceramente dudo mucho de que las parejas del
mismo sexo alcancen en mucho tiempo la cifra del 10% de
las parejas totales de nuestro país. No debemos además olvidar
que, en cualquier caso, son ciudadanos y ciudadanas que
contribuyen con sus impuestos y que lo único que piden es
apoyo cuando tras la muerte del compañero, por ejemplo,
necesiten esa pensión, por la cual también han estado cotizando.
Además, en este caso me convendría sacar las malintencionadas
estadísticas que los elementos más ultraconservadores publican
de vez en cuando afirmando que los gais y lesbianas son
aproximadamente un 0,3% de la población, bien entonces no
se preocupen por el gasto.
En cuanto a si una pareja no casada tanto
de dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer son
familia, no me quiero detener mucho en algo que es tan evidente
para cualquiera sin prejuicios que no merece mucha contestación,
y que desde luego en las actuales definiciones sociológicas
y antropológicas está más que claro.
No es posible que sigamos negando el
amor, el cariño, la afectividad de los ciudadanos españoles.
Es cierto que cada cosa tiene su momento, que la sociedad
tiene que ir dando pasos. En estos momentos, la mayoría
de los ciudadanos está de acuerdo con una Ley de Parejas,
tanto para homosexuales como para heterosexuales. Nuestra
sociedad y nuestros ciudadanos son gente que ama las libertades
y defiende los derechos civiles y la solidaridad. Nosotros
y nosotras estamos orgullosos de dar pasos hacia la igualdad,
de poder ir a congresos internacionales a decir que nuestro
parlamento va a sacar una ley que regula las parejas con
igualdad, sin segregación. En este sentido se han expresado
la mayoría de los grupos de esta Cámara, con sus proposiciones,
o con sus planteamientos en los plenos y comisiones. Nosotros
les pedimos, Señorías, que sigan por esa línea. Sería estupendo
que además fuese por consenso: los derechos de las parejas
y el avance social serán patrimonio de todos y todas ustedes.
Cuenten con nosotros y nosotras para el apoyo firme a esta
ley, para la que también creo que estamos cediendo en lo
que nos es posible e intentando aportar nuestras reflexiones
y documentos. Desde aquí les solicito que demos un paso
importante y que sea un paso conjunto.
Muchas gracias.
Miguel Ángel Sánchez Rodríguez
Presidente de la Fundación Triángulo
©Fundación Triángulo
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