Introducción
La sexualidad ha estado rodeada en nuestra cultura de forma
tradicional de una areola de misterio y obscuridad. Todo lo relacionado
con ella se consideraba sucio y pecaminoso, animal, primario, ofensivo.
Dios nunca se llevó bien con el sexo y sus iglesias siempre
lo han perseguido y controlado. Los términos pureza y sexo
siempre se han considerado antagónicos. El sexo ha sido nuestro
principal "tabú" social, el sexo y todos los aspectos que
de una u otra forma se relacionan con este componente primario de
nuestra personalidad.
Pero, afortunadamente, esta valoración
ha empezado a modificarse. En este siglo, especialmente en el
último cuarto, la sexualidad ha pasado a ser objeto de
estudio científico. Estas investigaciones han ido progresivamente
arrojando nueva luz sobre el tema, convirtiéndolo en un
asunto cotidiano, sometido al debate público. Los medios
de comunicación también se han constituido en una
importante caja de resonancia, aunque sólo sea por los
importantes índices de audiencia que alcanza cualquier
programa dedicado a este tipo de temas. Diversos factores de índole
científico, social y demográfico han hecho que la
sexualidad haya dejado de ser ese "tabú" que mencionábamos,
para convertirse, poco a poco, y con el paso del tiempo, si no
en un tema como cualquier otro, sí en un aspecto de nuestra
vida al que consideramos que debemos prestarle la adecuada atención.
De alguna forma esta nueva conceptualización
de la sexualidad puede considerarse revolucionaria, al igual que
se ha considerado revolucionario otro tipo de avances técnicos
y científicos que han cambiado nuestras vidas, ya que también
lo han sido sus consecuencias:
descenso demográfico
desdibujamiento de géneros y roles sexuales
nuevo concepto de la pareja y por lo tanto del divorcio
etc, etc, etc...
La visión del mundo en el que vivimos, de
las personas y sus motivaciones, así como de la relación
que mantenemos unos con otros, ya no es la misma, no las juzgamos
basándonos en los mismos parámetros. ¿Qué
mayor revolución que ésta, que nos implica de forma
tan profunda y tiene repercusiones tan generales y cotidianas
en nuestras vidas?
Concepto
ampliado de sexualidad
Y es que definir el término "sexualidad"
es más complejo de lo que a primera vista puede parecer.
Es un concepto muy amplio que abarca múltiples aspectos
de la naturaleza humana ligados tanto a factores sociales, psicológicos
como biológicos. Su especial importancia proviene de su
omnipresencia en nuestra vida. Somos seres sexuados y esto nos
influye de forma múltiple y constante.
Concretando, se puede decir que la sexualidad
es principalmente una actividad que dinamiza la comunicación
y las relaciones humanas. Aunque no seamos plenamente conscientes
de ello, por medio de nuestros cuerpos, géneros e identidades
sexuales nos comunicamos de una forma especial con los demás.
La relación íntima, sea ésta del tipo que
sea, es una importante forma de comunicación, especialmente
en el caso de la relación amorosa. El placer es un elemento
básico en esta relación. El placer físico/psicológico
nos hace crecer como individuos y llena un vacío afectivo
y relacional que todos tenemos. Evidentemente, este hecho no ha
sido aceptado hasta la actualidad, lo que nos indica que se ha
subestimado gravemente el valor de "lo sexual" en nuestras vidas.
Sexualidad y salud
Pero, el principal problema con el que nos enfrentamos
no es tanto que la información sexual haya escaseado, que
evidentemente así ha sido, sino que la poca a la que se
podía acceder era claramente errónea, fruto de mitos
y tabúes forjados en los albores de nuestra civilización.
La sexualidad ha estado ligada de forma absoluta y constante con
la conducta reproductiva, identificándose habitualmente
ambos términos en la vida cotidiana. Esto ha implicado
que todo comportamiento o deseo que se saliera de la norma heterosexual
y reproductiva fuera tachado de degenerado o pecaminoso, como
ha sucedido en concreto con los comportamientos homosexuales.
Sin embargo, en la actualidad la sexualidad se
empieza a valorar en su justa medida, es decir, como una faceta
más de la persona, fundamental para el desarrollo y felicidad
de los individuos. Este nuevo estatus también ha sido reconocido
por la Organización Mundial de la Salud que ha incluido
este factor al elaborar los requisitos que considera imprescindibles
para considerar que una persona está sana. Según
esta Organización éstos son los siguientes:
- no estar físicamente enferma
- estar suficientemente adaptada a su medio
- sentir que tiene una vida sexual satisfactoria
- no tener impedimentos para relacionarse con otras personas.
Resumiendo, se puede decir que entre los muchos
factores que conforman nuestra personalidad y que nos hacen sentir
adecuados a la sociedad en la que vivimos, que nos sirven como
elementos de relación, está, de manera destacada,
la sexualidad.