Dossier sobre Sexualidad y Homosexualidad

©Fundación Triángulo 2001

CAPÍTULO 3: DE DÓNDE NACE EL CONCEPTO

  • Introducción
  • Los agentes de socialización
  • Construcciones teóricas y prejuicios
  • Causas principales de la visión negativa de la homosexualidad
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    Introducción

    Los conceptos sociales son las herramientas que utilizamos para interactuar con el medio social y físico en el que nos desenvolvemos. Es la sabiduría que no hemos tenido que aprender de la experiencia, la que se ha implantado en nosotros mediante la transmisión oral o el aprendizaje vicario, es decir, observando y escuchando a los demás. Estos conocimientos son muy útiles para nosotros ya que evitan que cometamos importantes y peligrosos errores al enfrentarnos con el mundo físico y social. Pero estas ventajas también tienen su contrapartida; no siempre estos conceptos responden a una realidad objetiva y útil, sino que al ser construcciones sociales que se implantan en el individuo desde la primera infancia limitan claramente la forma que tiene éste de conocer la realidad que le rodea. Es lo que habitualmente se conoce como "prejuicio", es decir, valoraciones realizadas sin que medie una experiencia previa directa.

    Es importante aclarar esto antes de pasar a analizar el concepto que nuestra sociedad tiene de las personas homosexuales y de su forma de vida, es decir, de las características específicas que socialmente se atribuyen a estas personas por el simple hecho de sentir atracción sexual por otras de su mismo sexo.


    Los agentes de socialización

    Nuestra mente funciona, como ya hemos explicado, mediante ideas tipo o conceptos aprendidos. Estos conceptos o ideas los interiorizamos principalmente dentro del grupo familiar, desde el mismo momento de nuestro nacimiento y, por lo tanto, la mayoría de ellos son los que nuestro grupo familiar más cercano valora como adecuados. La escuela y los amigos también tienen un papel importante de forma posterior en su conformación. Podemos decir que la familia, la escuela, y los amigos son nuestras fuentes básicas de socialización. Por lo menos esto era así hasta hace pocos años. Desde que existen los medios de comunicación de masas, éstos tienen también un importante papel en la transmisión de ideas y, por lo tanto, también en la construcción que hacemos de la realidad que nos circunda.

    No importa hasta que punto son útiles o reales los conceptos que hemos interiorizado, simplemente nuestra mente los guarda para el momento en que podamos necesitarlos. Por supuesto no todos los conceptos se graban en nuestra mente con la misma intensidad. Unos son fáciles de modificar por el propio individuo, como por ejemplo las costumbres en el vestir, pero otros son mucho más difíciles de borrar o alterar. Lo relacionado con el ámbito sexual es un buen ejemplo de este último tipo de conceptos. Desde pequeños se nos enseña que el sexo es algo fundamental en nuestra sociedad, que es un elemento de primerísima importancia. Aprendemos en consecuencia que existen grandes castigos para todos aquellos que se atreven a transgredir el sistema normativo que rodea a lo sexual.

    El peso del sistema normativo cultural en los individuos es absoluto. Somos la consecuencia de nuestra cultura, nuestra libertad personal esta seriamente limitada por ella. Y esto es así hasta el punto de que no somos ni siquiera conscientes de nuestras propias limitaciones. Cogemos el tenedor sin plantearnos que podríamos comer con otro tipo de instrumentos o tal vez con las manos, nos comemos una gamba pero nunca nos comeríamos un saltamontes... Si la influencia de la cultura sobre los individuos es tan importante en cosas tan nimias... ¿qué decir del caso de la sexualidad que es uno de los principales valores de nuestro sistema cultural?


    Construcciones teóricas y prejuicios

    Hay que tener en consideración también que los conceptos que habitualmente manejamos, y especialmente los relacionados con la sexualidad no responden a una realidad objetiva, varían en el tiempo y son específicos de cada cultura. Sin embargo, para cada individuo son fundamentales, le sirven para valorar las actuaciones de los demás y para guiar las propias. Desde pequeños hemos aprendido a distinguir lo que está bien de lo que está mal, lo normal de lo anormal. Posteriormente nuestra propia experiencia vital hará que revisemos este sistema normativo y aceptemos aquellas pautas que nos parezcan correctas o útiles y desechemos las que consideremos inútiles o ineficaces.

    En el caso concreto de la sexualidad todos, homosexuales y heterosexuales, hemos interiorizado los mismos conceptos y, por lo tanto, los mismos prejuicios contra la homosexualidad que existen en nuestra sociedad. Uno de los principales es la identificación entre homosexualidad y perversión, anormalidad o enfermedad. Otro prejuicio importante es la identificación de las personas homosexuales con el género contrario al que realmente poseen, a un hombre homosexual se le atribuyen comportamientos femeninos y a una mujer masculinos.

    Esta impronta cultural se graba en lo más profundo de nosotros mismos impidiéndonos valorar con ecuanimidad los comportamientos que se salen fuera de la norma. Por otro lado esa misma sociedad tiene un segundo sistema de control de los individuos mediante el cual literalmente castiga a aquellas personas que se saltan las normas, imponiéndoles penas progresivamente más graves dependiendo del grado de importancia que la sociedad atribuye a las leyes transgredidas. La combinación de ambos elementos, control interno y control externo, limita la posibilidad de actuación sexual efectiva de los individuos, imponiéndoles el cumplimiento de la norma heterosexual-reproductiva, la adecuada y deseable según nuestro sistema cultura.

     

    Causas principales de la visión negativa de la homosexualidad

    Cualquier comportamiento no heterosexual y, por lo tanto, toda persona con deseos homosexuales, transgrede diversas reglas y pone en cuestión importantes valores en los que se apoya nuestra sociedad. Fundamentalmente éstos:

  • transgrede la norma reproductiva
  • interfiere el contrato matrimonial clásico y el sistema de herencia consecuente
  • se enfrenta a la normativa religiosa de nuestra cultura (es considerado "pecado".)
  • confunde la norma sobre reparto de roles sexuales en que se basa nuestra organización social del trabajo.
  • no hay definido un rol en nuestra sociedad al que estas personas puedan acogerse. No hay normas sobre cómo actuar o cómo vivir, lo que implica la inexistencia de una forma "correcta" de comportarse
  • confunde la idea de los sexos y sus caracteres activo/masculino pasivo/femenino, y especialmente cuestiona la norma patriarcal según la cual el hombre-heterosexual-padre-activo detenta el poder familiar y social.
  • La libre aceptación de la homosexualidad interfiere el complejo sistema de valores en el que se fundamenta nuestra sociedad, y por lo tanto la norma cultural lo ha rechazado.

    Sin embargo, prácticamente todos estos valores están siendo puestos en cuestión en la actualidad. Muy probablemente esta sea la razón por la que la homosexualidad y en general las prácticas no reproductivas empiezan a valorarse menos negativamente. De alguna forma el movimiento feminista comparte muchos de los objetivos por los que luchan los movimientos de liberación homosexual ya que, en el fondo, ambos chocan contra el sistema normativo patriarcal que subyace a nuestro sistema social.


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    -1.La sexualidad es más que sexo--2.Somos seres sexuados--3.De dónde nace el concepto--4.Mujeres y hombres- 5.Teorías--6.Valoración teórica--7.Rasgos comunes- 8.Una nueva socialización--Bibliografía-
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    No importa si somos homosexuales o heterosexuales, todos hemos interiorizado los mismos conceptos sobre sexualidad y sobre homosexualidad, incluidos los prejuicios correspondientes y las prohibiciones que nuestra sociedad nos impone. Somos conscientes en todo momento de cuando transgredimos la norma y cuando la cumplimos.

    Los comportamientos homosexuales chocan frontalmente contra todo el sistema cultural de nuestra sociedad, interfiriendo y poniendo en cuestión normas que se han considerado básicas e inmutables. La homosexualidad es la demostración práctica de que tanto las relaciones sexuales como el sistema de géneros son flexibles, no están fijados de forma absoluta y, por lo tanto, pueden ser modificados por los individuos en función de sus necesidades.