Anteriormente indicábamos que la persona se veía
sometida a un segundo proceso de socialización dentro del subgrupo
homosexual, y que esto tenía como consecuencia directa
que los individuos compartieran una serie de rasgos comunes procedentes
de la identificación que realizan con las normas y valores
grupales.
Salir del aislamiento quiere decir, en la mayoría
de los casos, entrar en lo que se llama "el ambiente".
"El ambiente" ha cumplido en otras
épocas menos afortunadas la función de refugio ante
una sociedad homófoba que castigaba, hasta con la cárcel,
el ser homosexual, constituyendo un ámbito donde poder
expresarse con libertad y relacionarse con otras personas de su
misma orientación sexual.
En la actualidad, aunque las prohibiciones legales
ya terminaron, sigue conservando parte de este carácter
ya que no es fácil para las personas homosexuales mostrar
su afecto públicamente. Hay que tener presente que la simple
curiosidad que pueden producir este tipo de muestras afectivas
es suficiente para incomodar a estas personas y hacerlas sentir
fuera de lugar. Por supuesto, también hay que contar con
que esa muestra pública de afecto evidencia la homosexualidad
de quien la realiza, lo que puede conllevar, en algunos casos,
el riesgo de sufrir conductas agresivas por otros que viven este
comportamiento como una ofensa.
Definir "el ambiente" no es fácil,
pero se podría decir que lo constituye tanto la red social
como todo el sistema de normas y comportamientos aceptados y valorados
por el grupo, incluyendo también los lugares en que estos
comportamientos pueden hacerse efectivos.
Al igual que la sociedad en general tiene un
sistema de normas que rigen nuestra vida cotidiana, también
lo tienen, en menor media, otros subgrupos sociales, entre los
cuales se encuentra el homosexual. Dentro de cualquiera de estos
subgrupos existen normas sobre como moverse, como comportarse,
como hablar, de que temas hablar, como vestirse, como peinarse
y, sobre todo, de como conseguir pareja y ser atractivo, tan estrictas
como en la sociedad en general. Todo este sistema normativo es
aprendido por el individuo poco a poco, en la mayoría de
los casos sin que sea consciente de ello, y es puesto en práctica
por el mismo también de la misma forma.
Sin embargo, de ninguna manera se puede decir
que "el ambiente" sea un espacio homogéneo, con
un sistema de normas idénticas. Como en muchos otros ámbitos
grupales influyen la edad, el sexo, la clase social, la cultura
y muchos otros factores, incluso los gustos estéticos que
lo hacen complejo, aunque si se puede ver una norma general que
subyace a cada "ambiente" particular.
Al igual que otro tipo de normativas sociales
grupales toda esta información sólo es válida
dentro del grupo, aunque es suficiente con que dos personas del
mismo grupo se encuentren para que todo el sistema tome sentido.
Hay que tener en cuenta que todos los individuos están insertos
en diferentes grupos sociales al mismo tiempo. En algunos casos
las normas o los valores de éstos no son similares e incluso pueden
enfrentarse. La forma en que un individuo da prioridad a estos
valores es muy compleja. Depende de factores afectivos, cognitivos,
de la valoración social del grupo, etc. En ciertos grupos, como
la familia, la clase social, la religión, etc., la asignación
es impuesta desde el nacimiento. Sin embargo, la pertenencia al
resto de los grupos la realiza el individuo, si no de forma totalmente
consciente, si de forma voluntaria.
El Lenguaje
Como todo subgrupo social también cuenta
con un lenguaje específico que oculta los mensajes reales
que trasmite. Las palabras cotidianas adquieren un sentido diferente
al habitual lo que permite transmitir información codificada
al receptor. Este lenguaje ininteligible para los profanos cumple
una doble función:
Características
de las relaciones de pareja
Algunos autores apuntan que las relaciones de
pareja entre personas del mismo sexo/género, ya sean hombres
o mujeres tienen una serie de características comunes:
Cada persona conoce perfectamente los mecanismos sexuales
de la otra, ya que el cuerpo es el mismo, por lo que es más
fácil el ajuste sexual.
Mayor amplitud de técnicas sexuales. Al no existir
normas sobre como actuar sexualmente, existe una mayor libertad
para experimentar nuevas técnicas y juegos.
Son relaciones muy próximas con pocos contrastes e
inclinadas a la fatiga. Las heterosexuales son ricas en contrastes
entre los individuos, pero escasas en relación.
Son muy corrientes parejas formadas por individuos muy diferentes,
como consecuencia de la amalgama que produce el "ambiente",
especialmente en el caso de la pertenencia a una determinada
clase social, lo que puede ser causa de conflictos.
Conclusión
Evidentemente, ninguna característica que se aplique a
un grupo define a todos los individuos que lo conforman. Constantemente
hemos aludido en este documento a que sobre cada persona influyen
múltiples y diversos factores que la diferencian de los
demás y la hacen única.
Sin embargo, estas características generales que describimos,
aún pudiendo ser discutidas y teniendo un valor muy limitado,
aportan algunos datos que pueden servir para comprender y explicar
los problemas de estas personas enfrentadas sin desearlo a un
modelo de sociedad patriarcal que les rechaza simplemente por
ser lo que son.
Afortunadamente, los valores de nuestra sociedad están
cambiando. Múltiples factores están influyendo este
cambio pero tal vez el más importante sea la generalización
de la idea de "derechos humanos". Según
este concepto las personas tenemos unos derechos básicos
que están por encima de cualquier norma social, jurídica
o religiosa, que nos protegen frente a la discriminación
y al todopoderoso estado. Son derechos inherentes a la misma persona
y, por lo tanto, inalienables. Gracias al trabajo que han desarrollado
diferentes pensadores, grupos sociales, partidos políticos
y ONGs este concepto se ha ido extendiendo hasta conformarse como
una regla básica del sistema y, por lo tanto, como el principal
alegato a favor de la igualdad de derechos de las personas homosexuales.
Este trabajo para lograr una sociedad igualitaria, abierta
a la pluralidad y donde los individuos sean juzgados exclusivamente
por sus valores y comportamientos hacia los demás es una
labor que sólo puede ser beneficiosa para todos. No hay que olvidar
que las normas sociales rígidas no sólo limitan
a las personas "diferentes", sino a todos y, por lo
tanto, también obstaculizan nuestra felicidad y realización personal,
objetivos en los cuales la sexualidad, como se ha expuesto en
este documento, también juega un importante papel.