Los diccionarios son útiles instrumentos que nos enseñan el significado de las palabras, pero sería absurdo pretender comprender el mundo que nos rodea sólo mediante el diccionario. A veces se nos olvida que los diccionarios han sido hechos por personas y que esas personas tienen variadas formas de ver el mundo. No todas las personas tienen las mismas formas de pensar: hay personas de ideas anticuadas, conservadoras o, incluso, retrógradas, y las hay progresistas, tolerantes, respetuosas con las libertades... Si estas personas se ponen a hacer diccionarios, tales diccionarios tendrán esas mismas características. Algo parecido ocurre con la época en la que han sido escritos. Tus profesores de historia, tus padres o abuelos te habrán contado, más o menos, cómo era la sociedad española en tiempos del franquismo. ¿Imaginas cómo serían los diccionarios en tiempos del franquismo? Pero, afortunadamente, las sociedades evolucionan y hoy vivimos en una época en la que se valora socialmente la libertad y el respeto a los Derechos Humanos. Todo esto tendrás que tenerlo en cuenta a la hora de buscar una palabra en el diccionario.
Definir una palabra como «bastión», «salterio» o «linterna» no plantea demasiados problemas, sin embargo, cuando se trata de personas o de sentimientos, la cosa se complica. No hace falta preguntar a una «mesa» por su definición: basta con observarla y describirla pero ¿y las personas o los sentimientos? ¿Te imaginas a un comité de personas sabias «observando» los sentimientos de otras personas, sentimientos que puede que las personas sabias nunca hayan experimentado? ¿Cómo se atreven, entonces, a dar una definición tan rotunda?
Para que veas lo difícil que es definir una «palabra-sentimiento» o una «palabra-persona» te proponemos un ejercicio: ve a la biblioteca de tu centro escolar o de tu barrio y prueba a mirar la definición -y los ejemplos de su uso, eso también es importante- de dos palabras muy sencillas: HOMBRE Y MUJER y anota los cambios que observes. Procura que sean diccionarios escritos en diferentes épocas. ¿A qué conclusión has llegado? Ten en cuenta que, normalmente, las «personas sabias» que han hecho los diccionarios eran, hasta hace bien poco, sobre todo «hombres».
Ahora haremos juntos otra prueba. Te proponemos buscar en el diccionario el significado de una «palabra-sentimiento»: AMOR. Nosotros hemos encontrado estos significados:
Amor1. * Afecto por el cual busca el ánimo el bien verdadero o imaginado y apetece gozarlo. * Pasión que atrae un sexo hacia otro. Por extensión se dice también de los animales. 2. * Sentimiento que mueve a desear que la realidad amada, otra persona, un grupo humano o alguna cosa, alcance lo que juzga su bien, a procurar que ese deseo se cumpla y a gozar como bien propio el hecho de saberlo cumplido. * Atracción sexual. 3. * Atracción afectiva entre personas de distinto sexo. 4. * Sentimiento de afecto, cariño y solidaridad que una persona siente hacia otra y que se manifiesta generalmente en desear su compañía, alegrarse con lo que considera bueno para ella y sufrir con lo que considera malo. * Sentimiento de afecto y cariño, unido a una atracción sexual. |
Cada número corresponde a un diccionario diferente. La nº 1 corresponde a dos, el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, en su edición de 1970 y en la edición de 1984. La nº 2 es el mismo diccionario pero en edición más reciente, la de 1992. Como ves, han pasado algunos años. El nº 3 es el Gran Diccionario de la Lengua Española. Diccionario de uso, realizado por la Sociedad General Española de Librería, S. A. Y, -¡sorpréndete!-, es un diccionario hecho en 1995, pero, respecto a su forma de pensar, mantiene parecidos prejuicios que el de 1970. La definición nº 4 es del CLAVE. Diccionario de uso del español actual, editado por Ediciones SM en 1996.
Hemos subrayado todos estos cambios. Obsérvalos. ¿Te parece que definen esa realidad que todos llamamos «amor»? ¿Realmente crees, que el amor sólo se produce entre sexos opuestos, hombre-mujer? Al parecer, a los que hicieron el diccionario de 1970 les parecía normal que los animales sintieran amor mutuo, pero no cayeron en la cuenta de que también las personas del mismo sexo sienten amor, cariño y atracción sexual entre ellas. Acertadamen-te, los diccionarios más modernos y progresistas ya no hablan de «distintos sexos», sino de «personas».
Ahora buscaremos dos «palabras-persona»: HOMOSEXUAL y HETEROSEXUAL. Si buscas en diccionarios muy, muy antiguos, notarás que no viene su definición. Esto no quiere decir que no existieran los homosexuales. Ten en cuenta que en otras épocas históricas la homosexualidad era considerada como el «pecado nefando». «Nefando», etimológicamente, significa «aquello de lo que no se puede ni hablar». Pero, volvamos a nuestros diccionarios.
Homosexual1. * Persona que tiene relación carnal con otra del mismo sexo. 2. * Sodomita. 3. * Dícese del individuo afecto de homosexualidad. * Dícese de la relación erótica entre individuos del mismo sexo. 4. * Se aplica a la persona que tiene relaciones sexuales con otra del mismo sexo o es afecto a la homosexualidad. * Sinónimo de Invertido. 5. * De la homosexualidad o relacionado con esta inclinación sexual: «Estos dos hombres mantienen relaciones homosexuales». * Que siente atracción sexual por individuos de su mismo sexo: «El sida puede afectar por igual a homosexuales y a heterosexuales». |
La definición nº 1 corresponde al Diccionario de la Lengua de la Real Academia de 1970. La nº 2 a un diccionario de dos años después, 1972, el Diccionario DURVAN de la Lengua Española. Como ves, son casi de la misma época, pero el segundo define al homosexual con una palabra («sodomita») que hoy consideramos como despectiva, un insulto.
La definición nº 3 corresponde, tanto al Diccionario de la Academia de 1984, como al de 1992. Ves que utiliza la expresión «afecto de». Resulta una expresión bastante confusa, puesto que puede significar tanto sentimiento de aprecio por algo como «que sufre o puede sufrir alteración morbosa». Si es esto lo que realmente quiere decir, hay implícita una valoración negativa de la persona homosexual. Aún tiene que mejorar.
La definición nº 4 es del diccionario citado antes como escrito en 1995, el Gran Diccionario de la Lengua Española. Diccionario de uso, de la Sociedad General Española de Librería, S. A., que ya se ha manifestado como especialmente retrógrada en la anterior definición que hemos analizado. ¿No resulta realmente sorprendente que este diccionario, escrito veinticinco años después que el de la Academia de 1970, no haya sabido evolucionar con los tiempos? Define homosexual con otro término despectivo «invertido», que es definido, a su vez, como sinónimo de «sodomita» (volvemos a tiempos antiguos, a eso se llama ser «reacccionarios»).
La definición nº 5 es del CLAVE. Diccionario de uso del español actual, de 1996 (parecida definición tiene el Diccionario ANAYA de la Lengua, de 1991). Venimos comprobando que este diccionario es el más progresista que debe existir en el mercado actualmente. Fíjate en los ejemplos que pone. Al definir HOMOSEXUALIDAD pone como ejemplo el siguiente: «En algunas sociedades aún se persigue la homosexualidad». Acaba de constatar un hecho triste que los demás ocultan, la homosexualidad es perseguida todavía en ciertos países, no en el nuestro, aunque los homosexuales sean discriminados (ya verás cómo para eso también hay una palabra).
Veamos la definición de HETEROSEXUAL, en los mismos diccionarios (mantenemos la misma numeración).
Heterosexual1. y 2. * No viene en estos diccionarios. 3. * Dícese de la relación erótica entre individuos de diferente sexo. 4. * No viene en este diccionario. 5. * De la heterosexualidad o relacionado con esta inclinación sexual: «Las relaciones heterosexuales permiten la reproducción de los mamíferos». * Que siente atracción sexual por individuos del sexo opuesto: «Los homosexuales se manifestaron para reivindicar los mismos derechos que los heterosexuales». |
¿Te llama la atención que esta palabra que, seguro conoces y has usado, no venga en algunos diccionarios? ¿Crees que los diccionarios 1, 2 (de 1970) y 4 (de 1995) pensaban que no había heterosexuales en la sociedad? Esto resultaría ciertamente raro, puesto que entonces, estos buenos señores, más bien de ideas conservadoras (ya podemos decirlo, claramente) llegarían a la conclusión de que sólo existen homosexuales en la sociedad, lo cual es absurdo. El diccionario 3 (1984) se dio cuenta de esta incoherencia (lo que realmente pensaban aquellos señores es que lo «normal», «obvio» y «evidente» no hacía falta ser definido, sólo lo «raro» debía ser definido) y ya incluye el adjetivo «heterosexual», aunque este diccionario no incluirá el sustantivo «heterosexualidad» hasta la edición de 1992. En ambas ediciones, 1984 y 1992 no se define en términos parecidos «homosexual» (añade un matiz más) y «heterosexual». Puesto que son fenómenos iguales pero antónimos, deberían definirse de forma parecida. El diccionario 4 (CLAVE, 1996), se ha dado cuenta de esta falta de simetría y definirá en términos iguales los dos fenómenos opuestos (lee juntas las dos definiciones y lo entenderás). Además, verás por los ejemplos que sigue denunciando la discriminación de los homosexuales.
Como has podido comprobar, es importante ver cuándo una palabra comienza a aparecer en un diccionario (puedes buscar por tu cuenta, lo que ocurre con las palabras BISEXUAL/BISEXUALIDAD). En España, la Real Academia de la Lengua decide la definición oficial de una palabra (hemos empleado sus ediciones de 1970, 1984 y 1992). Este diccionario cambia muy lentamente. Hay palabras que se leen en la prensa, en los libros, se escuchan en los medios de comunicación, pero no han sido aún «admitidas» a formar parte del club de las aceptadas por la Academia. Pero ¡ojo! eso no quiere decir que no existan las realidades que definen o que no se puedan decir. De hecho, hay algunos diccionarios que incluyen estas palabras nuevas. El CLAVE. Diccionario de uso del español actual, de Ediciones SM es, desde esta perspectiva, el más moderno porque tiene unas ideas más avanzadas, acordes con una sociedad más progresista. ¡Te lo recomendamos! Para que termines de comprobarlo, te diremos que incluye dos palabras muy importantes para la reivindicación de los derechos de los homosexuales y que debes aprender (si no las conocías) y debes usar, cuando veas a tu alrededor las realidades que nombran:
Homofobia* Odio o rechazo hacia los homosexuales: «Esta escritora habla en sus memorias de la "homofobia" que existía en la sociedad en la que vivió». |
Heterosexismo* Discriminación en favor de las personas heterosexuales: «Las asociaciones de homosexuales protestan contra el "heterosexismo" imperante en nuestra sociedad». |
Para concluir este juicio a las palabras te diremos que en los diccionarios se aprende mucho sobre la realidad que te rodea, aunque no siempre se aprenda el significado de esa realidad. Se aprende, sin embargo, mucho sobre las injusticias, sobre las discriminaciones y se aprende que las ideas de la sociedad van evolucionando. Muchas de esas injusticias pueden dejar de serlo.
Objetivos de esta actividad:L@s alumn@s, después de haber realizado esta actividad, deberán ser conscientes de que las definiciones que se dan en los diccionarios en torno a la homosexualidad no son definiciones neutras, «científicas», sino que están sometidas a los juicios valorativos, positivos o negativos, o a «prejuicios», de una determinada época en la que han sido elaborados o de un grupo específico que encarga la elaboración de dicho diccionario. Deberán, asimismo, aprender a usar el diccionario de una manera crítica, después de haber valorado y criticado los cambios y diferencias que se observan en las definiciones sobre la homosexualidad, y las implicaciones ideológicas que subyacen. Deberán llegar a la conclusión de que la diversidad de definiciones sobre la homosexualidad que contienen los diccionarios reflejan en la sociedad una evolución y superación de los prejuicios, una valoración cada vez más positiva del fenómeno, a pesar de las excepciones. |