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Antoni MORA - Javier UGARTE: Presentación ESTUDIOS Y ENSAYOS PUÑAL, Francisco; El Placer Heroico (Notas
sobre el amor en Juan Gil-Albert) ANEXO HISTÓRICO MARTOS MONTIELl, Juan Francisco; Textos literarios
de la antigüedad grecorromana ROSSELLÓ, Jaume y BOVER, Ramón;
La homosexualidad en Mallorca en el s. XIV (reinado de Jaume IV: 1349-1375) Manifiestos de grupos homosexuales en la transición
española I; Crida del FAGC Manifiestos de grupos homosexuales en la transición española II; Manifiesto del FLHOC
NOTAS DE LECTURAS LANDÍVAR, Carlos; Sexualidades e institución
escolar, de Debbie Epstein y Richard Johnson ------------------------------------
Antoni Mora y Javier Ugarte; Presentación ¿Por qué el grupo de personas que trabajamos en OrientacioneS hemos decidido dedicar nuestro segundo número al campo de la Historia y la Historiografía? ¿No existe nada más importante –o urgente- que hacer que escarbar en el pasado? ¿No tienen los y las homosexuales actuales otros problemas, u otras distracciones, en que emplear su tiempo? ¿porqué acudir a siglos a veces tolerantes, pero muy a menudo épocas de persecución y ensañamiento hacia las personas que mantenían relaciones sexuales y afectivas con otras de su mismo sexo y cuyo conocimiento no aporta una felicidad inmediata a quienes se sumergen en su lectura? Ya en el primer número de OrientacioneS publicamos un artículo de Francisco Tomás y Valiente sobre la España del Barroco, un lugar y una época donde las hogueras estuvieron encendidas casi todo el tiempo. Para intentar responder a estas preguntas voy a comenzar distinguiendo entre lo importante y lo urgente como intento de aclarar el sentido de nuestras decisiones ¿Qué es lo importante y qué es lo urgente para un grupo de personas discriminadas? Sin duda lo urgente es terminar con una discriminación que para muchos se expresa en su forma básica como desigualdad (legal, social, etc). Sin embargo un fenómeno tan persistente de discriminación y negación a lo largo de los siglos no puede ser combatido con intuiciones fulgurantes, ocurrencias felices, o simple buena voluntad, porque de ser así ya hace tiempo que alguien habría encontrado la forma, y habría tenido la voluntad, de terminar con ella. Lo urgente puede plantearse ante situaciones concretas y dolorosas de marginación y desigualdad, que para este grupo concreto de personas puede consistir por ejemplo en reaccionar ante un acto de agresión homófoba que pudiera quedar impune en un tribunal. También lo es responder a una declaración pública por parte de personas destacadas, de culpabilización y deshumanización de los y las homosexuales. Al margen de casos como estos lo urgente no suele estar al alcance de nuestras manos porque no lo están los mecanismos del poder; no tenemos capacidad, como miembros de un colectivo marginado, de modificar de forma inmediata y persistente la realidad que nos rodea porque justamente esa es una de las consecuencias de la falta de trato igualitario: la imposibilidad de asumir responsabilidades no ya ante importantes tareas del mundo del que formamos parte sino incluso ante la vida propia. Se plantea entonces como tarea alternativa la realización de lo importante entendiendo por tal cosa el trabajo con una visión a largo plazo que permita ir asentando determinados hechos o interpretaciones sobre la realidad que resulten más favorables que los habidos hasta el momento para quienes no entran dentro de las clasificaciones tradicionales de sexos, géneros y orientaciones. En este contexto puedo plantear de nuevo la pregunta, ¿y qué es lo importante en nuestra situación? Sin duda varias cosas. Una de ellas conocer mejor lo que fue la expresión social y cultural de las relaciones afectivas entre las personas del mismo (Historia) y las razones por las que fue ocultada, silenciada y hasta violentamente negada (Historiografía). Y esto para combatir la doble tentación que ya señaló Proust: el (y la) homosexual viven la experiencia consecutiva de creer que no existen más personas con esta orientación cuando son jóvenes a la convicción en años posteriores de su vida de que todo el mundo, en el fondo, siente y desea lo mismo pero que la presión y la represión social impiden que se manifieste públicamente. Seguramente ni una cosa ni la otra pero para evitar ambos extremos es preciso conocer con cierta exactitud lo que fueron de hecho, y a veces de derecho, esas relaciones. En la preparación de este número de OrientacioneS hemos tenido que resolver varias dudas y problemas que, por su propia lógica, se planteaban al enfrentarnos al desafío estimulante de la Historia y la Historiografía. El primer problema fue la imposibilidad de seguir una sucesión temporal ordenada, y esto por dos motivos a su vez: harían falta miles de páginas para desarrollarla con cierta solidez (tal como se realiza en este momento, por ejemplo, la Historia de las mujeres), y haría falta un trabajo de coordinación de numerosos estudiosos durante varios años, algunos de los cuales tendrían precisamente que elegir ahora las relaciones homoeróticas en una época concreta para su especialización, a la vista de la amplitud y duración del proyecto. Ninguna de los dos problemas es soluble por el momento, ni por parte de OrientacioneS ni por parte de centros de investigación nacionales cuyo desinterés por estos temas es más bien manifiesto. Así que nuestra empresa ha intentado ser, ya que no completa ni extensa, al menos coherente en su modestia. Y para ello nos hemos centrado en dos aspectos que nos parecían abarcables, dado el desafío que tenemos por delante. Estos son por un lado la homosexualidad en el mundo antiguo, periodo sobre el que existen buenos especialistas como no podía ser menos, con una extensión hacia el siglo recién clausurado donde las referencias pueden ser más interesantes incluso por desconocidas, y todo ello intentando conseguir el equilibrio entre estudios sobre la homosexualidad masculina y la femenina (ejemplo de artículo que hace una lectura nueva del pasado y además centrado en la vivencia lesbiana es el de Marie-Jo Bonnet sobre la Francia de entreguerras). En medio Enrique IV de Castilla, un rey medieval tan poco conocido como mal estudiado. La otra tarea ha sido ofrecer una análisis historiográfico de cada periodo tratado, aportación hasta ahora poco frecuente en este tipo de estudios, y por eso la mayor parte de los artículos comienzan con una introducción con este contenido y alguno se estructura enteramente así, incluso con derivaciones hacia la Historia e Historiografía que se puede encontrar en Internet. Y es que el análisis historiográfico ya es una fuente de conocimiento sobre la sociedad y mentalidad de las personas y tiempos en que se produjeron los estudios: desde un silencio casi absoluto en el siglo XIX, pasando por un tímido reconocimiento a medida que avanzaba el siglo XX, hasta llegar a ser el campo de trabajo fundamental de algunos especialistas, entre ellos varios articulistas del presente número. Somos consciente de que en pocos campos la polémica esencialismo/constructivismo es tan fuerte como en los estudios históricos y cada autor/a del monográfico se ha posicionado frente a ella como mejor le ha parecido. Bienvenido sea el cambio actual porque frecuentemente aquello que no se estudia tampoco se conoce, y lo que no se conoce no existe ni para la conciencia del sujeto ni para su entorno, así que se vive con ignorancia, culpa, extrañamiento, soledad y abandono. En cambio el conocimiento, incluso lo que no se puede resolver ni superar en el presente, es situarse en la verdad de las cosas y puede permitir realizar cambios futuros, o al menos nos coloca en el camino adecuado para realizarlos. El volumen también incluye un Anexo con textos literarios, extractos de documentos penales, manifiestos de colectivos y análisis de figuras históricas o sociedades en diferentes momentos del pasado con el objeto de que puedan ser de interés y ayuda para expertos actuales y futuros, además de para cualquier lector interesado. Y, por supuesto, sigue con una parte de estudios y ensayos más general, y breve, y con una sección de reseñas. Desde OrientacioneS esperamos que todo ello resulte interesante para sumergirse en el pasado (y presente) de una homosexualidad no siempre bien conocida.
VÁZQUEZ GARCÍA, Francisco: "De la subcultura al movimiento social: elementos para una genealogía de la homosexualidad" "...Mi asunto en esta digresión de va a ser el de la identidad "gay" y, en menor medida, por razones que luego expondré, "lesbiana". Propongo una reflexión sobre el debate esencialismo vs. constructivismo, un debate que tuvo su tiempo fuerte en los medios académicos norteamericanos de los años ochenta (Stein, 1992), y que sigue siendo objeto de controversia y de malentendidos. En este debate existen dos niveles de argumentación que normalmente no se suelen diferenciar, y que, aunque tengan relación entre sí, no distinguirlos sólo lleva a ahondar en las confusiones. Por una parte se trata de una controversia de orden político; los "esencialistas" consideran que para consolidar un movimiento político gay y lesbiano, es necesario anclarlo en la reivindicación de una identidad fuerte, una identidad de naturaleza. Si ser "gay" es una cuestión de libre elección, es una cuestión de hacer y no de ser, la identidad que debe dar cohesión al movimiento no parece más sólida que la que sustenta a las asociaciones de cazadores o de vegetarianos (...) Los constructivistas sostienen que no existen identidades o preferencias sexuales preestablecidas; los cuerpos son en principio polimorfos respecto al placer sexual. Nadie es "homo" o "heterosexual" "per se". En realidad, la idea de que los individuos son homosexuales o heterosexuales sería una ficción, un mito construido por la psiquiatría decimonónica para controlar y normalizar a la población."
ESPEJO MURIEL, Carlos: "El dulce silencio de Hilas. La "homosexualidad" en Grecia y Roma" "...En Roma, todo individuo tiene su personalidad jurídica que va ligada a una seria de atributos como son la libertad (que lo opone al esclavo), la ciudadanía (que le otorga todos los derechos) y la familia (pues es la célula base y desde la cual se parte como institución legal para engendrar los futuros ciudadanos de la res publica). Que un varón romano en su intimidad practicara con su mujer, su esclava, su esclavo o prostitutos el coito anal, nadie se lo impedía, es más, era motivo de vanagloria pues asentaba con su "actividad" el motor fundamental de su virilidad. En cambio, en el momento que decidiera no ya alardear del placer experimentado en la penetración, sino simplemente de haber mantenido una relación en la que hubiera desempeñado el papel pasivo en ella, era motivo de escarnio pues atentaba directamente contra los tres estadíos que hemos comentado anteriormente y que le otorgaban su razón de ser dentro de la sociedad romana: contra la libertad pues deliberadamente elegía el rol que sólo los esclavos y las mujeres podían realizar, contra la ciudadanía porque jamás un varón podía "someterse" voluntariamente a otro hombre, lo que le hacía automáticamente vaciar de contenido los derechos adquiridos por nacimiento; y contra la familia porque voluntariamente decidía no engendrar, optando por la búsqueda del placer por el placer y no por la reproducción."
MARTOS MONTIEL, Juan F.: "Homosexualidad femenina en Grecia y Roma" "...Es cierto que, en comparación con la sexualidad (y la homosexualidad) del varón, la de la mujer cuenta con un número mucho menor de testimonios, la mayoría de ellos, además, escritos y concebidos por y para hombres, y a menudo imprecisos y confusos. Pero una serie de trabajos, aparecidos casi todos, como decíamos, en el último cuarto de siglo, han sabido indagar e interpretar con buen juicio las fuentes antiguas, tanto literarias como iconográficas, para demostrar, entre otras cosas, que, por muy parciales y oscuros que sean los testimonios conservados, no son en absoluto desdeñables ni inútiles para el investigador, y también que, pese a todo, no son tan escasos como a menudo se afirma. Me refiero a trabajos como los de Calame y Gentili, o los de Cantarella, Hallet o Krenkel, y en especial al extenso y documentado estudio de Broten, por no citar más que unos pocos de los que recogemos en nuestra bibliografía final. El acopio y análisis de fuentes llevado a cabo por estos trabajos, así como la mayoría de sus conclusiones, nos permite tener hoy una visión de lo que fue la homosexualidad femenina en la antigüedad mucho más firme y nítida que la que se tenía hace tan sólo unas décadas."
CARRASCO MANCHADO, Ana I.: "Enrique IV de Castilla. Esbozo de una representación de la propaganda política" "...Respecto a la vida de los personajes históricos, hay que decir que la biografía del rey de Castilla y de León, Enrique IV de Trastámara, por fuerza ha de elaborarse hoy en día de forma muy diferente a la que trazó Gregorio Marañón en su obra Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo, publicada en Madrid, en 1930, en un primer momento en el Boletín de la Real Academia de la Historia y posteriormente en la colección Austral de Espasa-Calpe. Y es que Gregorio Mrañón, aunque humanista, no pretendió escribir como lo haría un historiador (Marañón, 1998:10). Su perspectiva es la de un médico, con los prejuicios sobre la homosexualidad típicos del discurso médico de su época. Su "ensayo" está construido a partir de unas fuentes que no fueron sometidas a los métodos de la crítica histórica, tomando los testimonios de Alfonso de Palencia, el cronista contemporáneo de Enrique IV que nos ha dejado la visión más elaborada de la época, por un retrato fiel de la sociedad, por una descripción veraz de la situación de Castilla en esas fechas centrales del siglo XV. Con esas pinceladas cronísticas construyó Gregorio Marañón su propio discurso al servicio de "cierta idea" de la historia que no quiere desprenderse de prejuicios morales. Pero su obra está ahí y también la que escribió el cronista Alfonso de Palencia, ambas a disposición de aquellos que siguen queriendo ejercer de moralistas del pasado, denostando a Enrique IV como el mayor monstruo de vicio y corrupción de una época degenerada, o al servicio de otros más modernos, pero no menos errados, que ven en el rey un adalid de la libertad sexual, un eslabón más en la cadena histórica de «gais» ilustres (cuya existencia constante y perpetua han tratado algunos de demostrar), entre los que Enrique IV sería el ejemplar regio de una época calificada, de forma no menos interesada que la que apuntaron aquellos otros moralistas, como la época de «apogeo de la homofilia en España»."
BONNET, Marie-Jo: "¿De la emancipación a la liberación?" "...El éxito, las pasiones, el escándalo desencadenados en 1922 por la novela de Victor Margueritte nos extraña hoy cuando se piensa en los verdaderos motivos de indignación que deberían haber debido soliviantar a Francia después de la guerra. La negativa a conceder el derecho al voto de las francesas por ejemplo, una verdadera humillación inflingida por los vencedores, que se lo negaron a sus mujeres mientras que se lo concedían a las alemanas vencidas. Pero nadie protestó. Se llevó más lejos la humillación votando en 1920 una ley prohibiendo la contracepción y el aborto. Es necesario repoblar Francia, y el deber nacional de las francesas es hacerlo. En 1922 se venden trescientos mil ejemplares de La Garçonne, más de un millón en 1929... ¿Es en este dominio controvertido de las costumbres en el que se incuba y expresa la revuelta? Las motivaciones de Victor Margueritte son claras: "La Garçonne no es más que una etapa en esta marcha inevitable del feminismo hacia el objetivo magnífico que le espera". Una etapa ambigua sin embargo, que manipula las imágenes y los miedos de una burguesía francesa en absoluto dispuesta a reconocer la igualdad entre los sexos, a pesar de la notable contribución de las mujeres al esfuerzo de guerra. Ellas hicieron funcionar las fábricas, trabajaron la tierra, tomaron decisiones que comprometían el futuro de las empresas, los comercios, las granjas....; ellas probaron que la máquina económica y social podía funcionar sin los hombres ¡Y el Estado las devolvió a sus cunas!" CALVO BOROBIA, Kerman: "El movimiento homosexual en la transición a la democracia en España" "...Este artículo pasará revista a la movilización homosexual durante la transición a la democracia. Paradójicamente, aún sufrimos la falta de estudios suficientes sobre las movilizaciones sociales en el periodo de la transición. Los estudios se han centrado en el comportamiento de las elites políticas, dejando de lado el papel de los movimientos sociales en la evolución del proceso de cambio político que se vivió entre 1975 y 1982. Mi objetivo es ofrecer información, crear historia en alguna manera. Ciertamente, las ciencias sociales han de estar encaminadas a la provisión de respuestas, de conocimiento "científico" que pueda ayudarnos a comprender los fenómenos sociales y políticos que nos rodean y condicionan. Esto no es posible sin embargo, sin la existencia de datos, de información original (y veraz) que pueda ser la base para la formulación de preguntas de investigación adecuadas, y de modelos de explicación sofisticados. Este es el objetivo de esta contribución. Los acontecimientos recogidos aquí discurrieron en los años que mediaron entre la constitución del Front a´Lliberament Gai de Catalunya, (FAGC) en 1975 y la llegada de los socialistas al poder en 1982. Este es el periodo que se suele entender como la transición a la democracia, y es el lapso temporal que engloba al primer ciclo de movilización homosexual en España. Por imperativos derivados de la falta de espacio, he de dejar de lado en este artículo el análisis de lo que podría denominarse el movimiento cultural homosexual, es decir, aquellas organizaciones e iniciativas sin una finalidad política evidente pero que trataron de ayudar a los homosexuales a vivir mejor con su sexualidad. "
PUÑAL, Francisco:" El Placer Heroico (Notas sobre el amor en Juan Gil-Albert)" "...Acabamos de clausurar un siglo. Testigo y rubricante suyo fue Juan Gil-Albert, nacido en 1904 y muerto en 1994. No sé cuál será el conocimiento que tenga el lector acerca de su obra o de su vida. En los estantes de una librería, digamos medianamente surtida, aparecerán, como mucho, dos o tres de sus libros: alguna antología poética y un tomo de prosa. No se reedita sino esporádicamente y los volúmenes de su obra completa son prácticamente inencontrables. ¿Y el público?. No nos engañemos: la propuesta que nos hace Gil-Albert es radicalmente estética. Él siempre se definió como un artista, no un intelectual. A lo más, un "español que razona", cosa de por sí ya sospechosa. Por lo tanto acaso en lo literario esté el motivo de su eclipse. Su escritura, personalísima, (tan inconfundible es un renglón suyo como uno de Borges) no es de fácil digestión para los lectores de quiosco. Su pensamiento alambicado (en el alambique, al fin y al cabo, se destila), sus períodos inacabables, su paseo constante por las raíces culturales de nuestra civilización le alejan del lector común. Cabría entonces esperar que, al menos, entre homosexuales inquietos, carentes (al menos hasta hace poco) de una literatura ad hoc, sus libros circulasen entre el fervor y el asombro. Tampoco esto ocurre, tampoco esto debe extrañarnos. La voluntad de autor de Gil-Albert apenas tuvo en cuenta al público, al menos al "gran público". Sabedor de que sólo en las minorías anida el gusto por el arte exigente (minorías, que no élites, debemos aclarar) nunca se preocupó de editar su obra como quien manufactura libritos con la periodicidad de las estaciones."
UGARTE PÉREZ, F. Javier: "Sexo, género, orientación" "...El problema de la desigualdad política y social en la que se encuentran las personas homosexuales genera un gran número de reflexiones sobre las causas, características y soluciones que se pueden dar para superarla. Muy a menudo se acude a la Historia para mostrar la injusticia del presente, como han hecho John Boswell o Michel Foucault. Otras veces se estudia el Derecho para ver la solidez de las leyes que mantienen la discriminación, camino que han seguido en España Nicolás P. Cánovas y Pedro A. Talavera (...) La presente reflexión analiza la situación de discriminación rastreando las líneas que llevan de la orientación al género, y de este al sexo y al Derecho. Puesto que la discriminación tiene una base política quiero comenzar señalando la que creo que es la pregunta clave en cuestiones políticas: ¿qué se entiende por ciudadano en una democracia occidental? En principio el concepto de "ciudadano" es una abstracción asexuada; se supone que es cualquiera que tenga la nacionalidad de un país, y de hecho la Constitución Española está redactada siguiendo la fórmula que toma el término masculino como el referido a toda la especie. Pero existen dos excepciones a esta regla, dos artículos en los que se nombran géneros, por supuesto dos géneros, masculino y femenino. Se trata de los artículos 32.1, donde se dice que "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica", y del 57.1, donde se dice que en la sucesión al trono de España se preferirá al varón frente a la mujer. Como es frecuente oír hablar continuamente de "hombres" y "mujeres" quizás pase desapercibido lo extraño que resulta encontrar los géneros incluidos dentro de las leyes fundamentales."
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Hacia
una reescritura de la Historia
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