Equipo OrientacioneS: Presentación

MONOGRÁFICO: CINEFILIAS

PARRA FENOLLAR, Vicente: Cine y homosexualidad en sus orígenes. Una introducción

SUÁREZ Juan Antonio: Homosexualidades en el primer cine de vanguardia norteamericano: Salomé, La caída de la casa de Usher y Lot en Sodoma

FORASTELLI, Fabricio: Ma vie en rose y Beautiful thing: cine, homosexualidad y regulaciones culturales

NIETO CODINA, Aurelio: Pasolini. Una mirada al abismo

ANDREU, Albert: El héroe amado: criptohomosexualidad en el cine fascista español

SMITH, Paul Julian: El período azul de Almodóvar: sexo y literatura

ESTESO MARTÍNEZ, Santiago: Las estrellas más brillantes, maricones y hombres nuevos en el cine de la Revolución: Cuba 1961-1993

RODRÍGUEZ-PIÑERO ROYO, Luis, Género y géneros: Huellas de cine homosexual en internet (Artículo completo)

CUATRO PELÍCULAS:

GARCÍA RUÍZ, Salvador: Los claros motivos del deseo, de Miguel Picazo

CAMPS, Alvar: Del amor en la muerte: Muerte en Venecia, de Luchino Visconti

QI, Gao: La construcción de la identidad lesbiana en la película "When night is falling (Cuando cae la noche) de Patricia Rozema

MORA, Antoni: Imágenes del eros cautivo. Un canto de amor, de Jean Genet

ESTUDIOS Y ENSAYOS

NIETO, José Antonio: Transhomosexualidad. Sobre pluralidad de personas, términos y actos

CHAVARRIA, Adriá: La creación de uno mismo. En torno a tres entrevistas a Michel Foucault

NOTAS DE LECTURAS

BALLESTEROS, Isolina: Cine (ins)urgente: Textos fílmicos y contextos culturales de la España postfranquista

SEEL, Pierre y Le BITOUX, Jean: Pierre Seel. Deportado Homosexual

LLAMAS, Ricardo/VIDARTE, Francisco Javier: Extravíos

EDERSHOFF, David: La chica danesa

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Equipo OrientacioneS: Presentación de "Cinefilias"

En otro tiempo, en otro lugar, un monográfico sobre cine de una revista, pongamos que subtitulada "de homosexualidades", conllevaría insistentes disquisiciones acerca de lo que pudiera ser el cine gay. Nada de eso encontrará aquí el lector.

¿Cine gay? Será un género (como queda propuesto en el artículo que cierra el monográfico), pero un género sólo cinematográfico (no sexual, por favor) y en el sentido más superficial que pueda hablarse de ese tipo de géneros (una amalgama de rasgos, tics, estereotipos, continuidades y rupturas en un conjunto de películas). Se trata, pues, de mujeres y hombres homosexuales retratados en el cine o que hacen películas, de la puesta en escena y filmación de lo gay, de su análisis...

Pero, por otro lado, lo fílmico y lo gay tienen puntos en común, acaso vidas paralelas. Como sugieren dos ensayistas de este monográfico (Vicente Parra y Juan Antonio Suárez) el cine y la "homosexualidad" nacieron -se inventaron- al mismo tiempo. No sería por casualidad ni sin consecuencia para ambos. Y si no fueron estrictamente hermanos, sí que con los años han llegado a ser amigos (y enemigos), es decir a estar unidos: de ahí esa "cinefilia" tan gay. Incluso hay quien se ha visto como novio del cine (al decir de Vicente Molina Foix, que es como ha titulado un reciente libro suyo). En fin, ambos tienen mucho que decir de los cuartos y salas oscuras llenas de gente esperando vivir una experiencia singular, incluso catártica.

Pero esa amistad de cine y homosexualidad no deja de ser una historia compleja. Se ha señalado que la pantalla blanca (hoy la predominante pantalla negra de los monitores) se ilumina para hacer ver tanto como para esconder el mundo, un mundo. El juego de la visibilidad, pues, tiene muchos filos, algunos muy cortantes, muy separadores e, incluso, desgarradores. Recordemos que, durante años, el espectador español medio podía tender a identificar la figura del tipo del homosexual con el patético personaje exhibido en No desearás el vecino del quinto (no por casualidad la película española más vista durante muchos años).

Hoy la oferta es más variada, pero en la misma variación están otras formas de restricción y ocultamiento. La pantalla configura, recrea y redefine tanto como esquematiza, destaca un tipo de realidades y borra o ningunea otras.

Pese a esta comunión, y contra lo que se pudiera pensar, la bibliografía sobre cine y homosexualidad no es especialmente abundante, sino todo lo contrario. Hay muchas monografías sobre cineastas que por ser homosexuales, o por haber filmado la cuestión, algo se dice en ellas sobre el asunto, pero muy poco de una manera directa y específica. Quizás fue incompatible durante mucho tiempo hablar, especialmente hablar bien, de cine y homosexualidad.

Vale la pena señalar, en todo caso, la aparición de dos contribuciones en este terreno justo cuando hemos estado preparando este monográfico: el libro que es más bien catálogo, de Manuel Lechón, La sala oscura, y en un terreno más discursivo el de Isolina Ballesteros, Cine (ins)urgente, textos fílmicos y contextos culturales de la España postfranquista (reseñado en nuestra sección de lecturas, donde remitimos al lector para su valoración).

Es por esta escasez de fuentes que hemos enfocado de forma tan variada nuestro monográfico sobre cine, "Cinefilias": unos artículos abordan periodos históricos amplios y sin límites respecto a los contextos culturales de los que surgen (como en el caso del cine en su origen), mientras que otros se limitan a épocas más concretas y a un país determinado (Cuba, por ejemplo).

Ofrecemos estudios que se centran en dos cineastas, pero en un caso recorriendo casi toda su trayectoria (Pasolini) y en otro limitándose a una época (el periodo azul de Almodóvar). Y estudios que muestran al cine como arma para la trasmisión de una ideología (pseudofascista), aunque con resultados un tanto sorprendentes vistos desde una perspectiva actual. Como en el número anterior, cerramos el monográfico con un artículo que propone una navegación por internet.

Al monográfico propiamente dicho sigue el análisis de cuatro películas donde la homosexualidad tiene su importancia en cuanto vertebradora o instigadora del relato fílmico. De nuevo se pueden encontrar perspectivas muy distintas, empezando por las que mantienen los autores de los respectivos análisis.

Finalmente, en el apartado de "Estudios y ensayos", incluimos dos ensayos sobre aspectos que complementan investigaciones generales que desde Orientaciones también creemos necesario destacar: el enfoque de la homosexualidad en Foucault a partir de tres entrevistas, ya que la entrevista era la forma usual para el filósofo de transmitir al gran público todo aquello que realmente le interesaba; y, en otro artículo, la relación entre homosexualidad, transgenerismo y transhomosexualidad desde una perspectiva antropológica.

Como en los números anteriores, el lector encontrará maneras muy distintas de enfrentarse a la cuestión homosexual, tantas como autores que han participado en él, todos ellos con formaciones muy diversas. Es destacable el amplio número de personas que han contribuido con sus textos a este número, autores conocedores y amantes de un medio al que con razón se ha calificado de arte, pero del que no se ha dicho tan a menudo que resulta una vía muy frecuentada para transmitir ideología, realizar análisis sociológicos, y generar propuestas de vida y construcciones de la identidad, como acertadamente señalan varios articulistas.

Esperamos que todo el trabajo realizado sirva para que los lectores lleven a cabo un recorrido que, si no finaliza con el obligatorio final feliz de las películas de los años cincuenta, al menos sea satisfactorio en cuanto forma de desentrañar aquello que todas y todos hemos vivido, quizás sin ser plenamente conscientes de qué era ni cómo se desarrollaba.

 

PARRA FENOLLAR, VICENTE: Cine y homosexualidad en sus orígenes. Una introducción

"Conocemos bastante bien las condiciones sociales de 1895. Es extremadamente rara la presencia de la mujer en el mercado de trabajo aún en las sociedades más desarrolladas como la de Estados Unidos de América. Es fácil imaginar la situación: un equipo de operarios, hombres por tanto, de las vanguardistas industrias Edison llevan varios años investigando la posibilidad de lograr la fotografía en movimiento. Ya han ideado, diseñado y construido el artilugio con el que conseguirlo. Llega el día de probarlo y recurren a lo que tienen más a mano: una sala desnuda, oportunamente iluminada, un taburete y un enorme micrófono de bocina que cuelga del techo y se afianza sobre el suelo gracias a unas barras de madera.

Pero un escenario es algo estático y aún no se ha contemplado la posibilidad de que la cámara se mueva. Los operarios necesitan movimiento. Así que uno de ellos se coloca su sombrero y su chaqueta, coge un violín, se planta ante el enorme micrófono e interpreta, o finge interpretar, una melodía. Aún así la imagen resulta demasiado estática y los movimientos de manos y brazos del violinista no resaltan suficientemente lo que es su objetivo.

Es necesario algo más dinámico que ponga inmediatamente de manifiesto el movimiento que el nuevo artilugio es capaz de captar. Vuelven a recurrir a lo que tienen más a mano y, sin pensarlo demasiado puesto que lo que tienen más a mano son ellos mismos, otros dos operarios, vestidos con su impoluta camisa blanca y sus correctísimos y varoniles chalecos, se enlazan y se ponen a bailar al son de la música que interpreta el violinista. Ahora se podrá apreciar el movimiento en todo su esplendor. Por supuesto, esas imágenes no están concebidas para exhibirse públicamente. Pero se conservaron, han llegado hasta nosotros y se pueden contemplar en cinematecas.

Contemplar en plano fijo a esos dos hombres jóvenes, estrechamente abrazados y bailando al ritmo del melancólico vals, produce un impacto altamente erótico. Homoerótico, para ser más precisos."...

SUÁREZ, Juan Antonio: Homosexualidades en el primer cine de vanguardia norteamericano: Salomé, La caída de la casa de Usher y Lot en Sodoma

"La homosexualidad y el cine son compañeros de cuna. Si aceptamos la idea de Michel Foucault, secundada por un número importante de historiadores recientes, que la identidad (no la conducta) homosexual es un invento de finales del siglo pasado, resulta coetánea de la segunda revolución industrial y de la revolución mediática que la acompañó y que popularizó innovaciones como el teléfono, el fonógrafo, o el cine, todas ellas fruto de la aplicación de la energía eléctrica a incipientes tecnologías de transmisión y almacenamiento de la información.

Los juicios contra Oscar Wilde, a menudo citados como un hito en la popularización (y la demonización) del "homosexual" como perfil social y como tipo somático, se producen el mismo año en que los hermanos Lumiére organizan la primera proyección pública de películas (actualités) realizadas con el modelo de cámara que ellos mismos diseñaron y patentaron. La fecha de esta proyección fue el 28 de diciembre de 1895 en un café del Boulevard des Capuchins, en París. Por entonces Wilde acababa de ser internado en el penal de Reading. Aunque su condena fue un intento de atajar con un castigo ejemplar una conducta tan horrenda que los impresionables magistrados británicos sólo se atrevían a mencionarla en el juicio en latín, consiguió, por el contrario, una imparable proliferación del discurso sobre la homosexualidad.

La prohibición provocó la diseminación de lo prohibido. El confinamiento de Wilde tuvo como efecto paradójico la popularización de una forma de identidad que podía ser apropiada por una minoría para nombrar su deseo y definirse a sí mismos."

FORASTELLI, Fabricio: Ma vie en rose y Beautiful thing: cine, homosexualidad y regulaciones culturales.

"En un texto en el que interactúan la teoría feminista y la teoría queer, Judith Butler y Joan Scott (1992: xiii-xiv) plantean la necesidad de explorar una dimensión estratégica de la teoría social que permita "interrogar el poder formativo y excluyente del discurso en la construcción de la diferencia sexual".

Sobre este principio quisiera realizar una indagación a los modos de construcción de la identidad de los niños y jóvenes homosexuales en el cine, como un momento en el que se intensifican los debates sobre las instituciones que regulan la relación entre deseo y sexualidad, masculinidad y opresión o regulaciones culturales y libertad . Exclusión y diferencia social son, así, sospechosamente solidarias para la teoría queer y los estudios gay lésbicos anglosajones.

Quisiera sugerir que cierto cine que llamaría gay a riesgo de simplificaciones -producido de modo muy evidente a partir de mediados de los 90 en la escena internacional- ha generado un desplazamiento del lenguaje cinematográfico para pensar esa relación. Si el vínculo entre infancia y homosexualidad no puede separarse de ciertos modos de institucionalización de la violencia (la familia, la escuela, la psiquiatría, la religión, el barrio) también existe un notable distanciamiento del tratamiento, digamos, tradicional de esa encrucijada . Me refiero a la presencia de un cine optimista y celebratorio de la diferencia, que propone tanto sexualizar a sus sujetos como instalarlos al mismo tiempo en la intersección de las instituciones que administran la desviación.

Lejos estamos, por cierto, de los textos absolutamente disruptivos y vanguardistas en el tratamiento del tema del cine de autor de los 70 y 80, de Passolini, Almodóvar, van Sant, Favio o Fassbinder. Lejos, ciertamente, de las escenas de canibalismo, violación, abuso, prostitución, desmembramiento y sadismo que constituyeron tradicionalmente el filtro a través del cual el vínculo entre los niños/adolescentes y la homosexualidad han sido regulado."

NIETO CODINA, Aurelio: Pasolini. Una mirada al abismo

"Cuando Pasolini decide convertirse en cineasta, un mes de octubre de 1960, ya tenía tras de sí un amplio bagaje artístico y una reputación escandalosa bien instalada en la hipócrita sociedad romana del milagro económico. Respecto al primer aspecto, estamos ante un artista en el más amplio concepto renacentista del término; un poeta de fuerte impacto, que nunca olvida la reflexión; un novelista experimental junto a un ensayista acertado, al tiempo que lograba éxitos de venta; un pintor autodidacta de fácil vena expresionista; pero, sobre todo, un cronista de los males de la sociedad de su tiempo.

La referencia a su lado escandaloso, ampliamente difundido por la prensa, se refiere sobre todo a su posición como homosexual declarado (lo que provoca un exilio familiar del Friuli de su infancia), a la que se debe añadir su capacidad de generar polémicas, permitiéndose incluso dar lecciones de marxismo a la izquierda oficial del momento. Resulta curioso que la condición homosexual de Pasolini, nunca ocultada y vivida de forma pública por el artista, tenga una presencia tan secundaria en su cine. Nunca es el motor de sus ficciones y cuando aparece de forma explícita, o bien se inserta en un contexto más amplio de denuncia del fascismo en sus forma histórica y cotidiana (caso de su película póstuma), o se refiere a la bisexualidad (Teorema), o, de modo general, aparece subliminalmente como un homoerotismo que nos presenta los modelos masculinos que pueblan las fantasías del autor .

Como se deriva de lo expuesto, resulta muy difícil establecer un panorama incluso somero de los aspectos creativos y biográficos del cineasta boloñés, por lo tanto, centraremos nuestro artículo en precisar las principales líneas temáticas y formales que definen su producción fílmica, insistiendo (sin agobiar) en las relaciones de esta con su creación literaria . Finalmente, nos acercaremos a la película que cierra su carrera: Saló . Una mirada al abismo del lado más negativo que puede mostrar el ser humano, una reflexión agónica frente al fascismo en la que el cineasta asume sus propias contradicciones, un escenario ideal en el que se enfrentan las dos fuerzas primarias que configuran al hombre y que acompañan el cine de Pasolini desde sus primeras obras: el amor y la muerte."

ANDREU, Albert: El héroe amado: criptohomosexualidad en el cine fascista español

"En este artículo pretendo revisar uno de los periodos más sombríos de la historia de España, el franquismo, y contemplar su discurso homófobo como una proyección de un deseo homoerótico latente en él mismo y que con su persecución se pretendía expulsar de su interior. Tomando el discurso cinematográfico como generador de imaginarios colectivos y centrándonos en el análisis de la película ¡Harka! podremos observar como en lo que pretende ser un discurso conservador y excluyente aparecen una serie de fisuras o líneas de fuga que nos permitirían en última instancia advertir como la homosexualidad aun siendo negada y perseguida por el franquismo también fue consustancial al mismo.

Para el análisis de dicho film nos fijaremos en la retórica fascista y en el por qué de la homofobia constitutiva de esa misma retórica. El periodo floreciente que significó la II República española para toda una serie de libertades personales se vio castrado con el advenimiento del fascismo en España. Con la llegada del régimen franquista un sinfín de libertades conseguidas durante la etapa republicana se vieron postergadas para mejores tiempos y la férrea moral católica tomó la mano del nuevo caudillo para abanderar la que tenía que ser una nueva España basada en preceptos como la familia, la moral cristiana y el servicio a la patria.

Esta serie de pautas más las que acompañaban tradicionalmente a la conservadora mentalidad católico-castrense del general Franco fundamentaron lo que se anunciaba como una cruzada contra la diferencia, léase izquierdistas, masones, ateos, homosexuales, etc. Pero, ¿qué expresaba en muchos casos esa persecución? A ciencia cierta podemos asegurar que en la mayoría de casos la obsesión fascista no hacía más que mostrar sus propios temores e inseguridades en cuanto a la constitución de sí mismos.

A través del cine, principal instrumento de adoctrinamiento ideológico franquista, veremos como las cosas no estaban tan bien atadas como algunos creían y cómo se pueden observar los deseos y pulsiones latentes en la sociedad española, más concretamente en el ejército franquista, el cual fijaba en su incompleto concepto de la masculinidad uno de sus principios más firmes, sin observar que este principio es precisamente el más inseguro de todos."

SMITH, Paul Julian: El período azul de Almodóvar: sexo y literatura

"Según un informe reciente de Variety, la revista de la industria cinematográfica norteamericana, los temas sexuales son una de las características que definen el género en decadencia que es el llamado 'cine de arte y ensayo' ('art movie'). De hecho el contenido gai fue imprescindible para la comercialización de las películas de Almodóvar entre el público extranjero de los años ochenta. Ya que actualmente dichos temas forman parte, hasta cierto punto, de la corriente principal del cine y televisión estadounidenses, tienen menos capacidad para servir de signo característico de calidad cultural o de selectividad del público.

En la misma España los cambios sociales también han hecho que el contenido queer forme parte de la corriente principal. Los últimos debates sobre los gays en el ejército, la unión civil (no se aprobó la "ley de parejas" por un estrecho margen), el surgimiento de guetos y de librerías gais en las principales ciudades y la salida del armario de figuras públicas como Nacho Duato, Director del Ballet Nacional, hacen que el clima cultural sea muy diferente al de los años ochenta. Es más, incluso está empezando a surgir una teoría queer autóctona.

Pero, si aceptamos los términos que utiliza Leo Bersani en el contexto tan diferente de los Estados Unidos, esta presencia o visibilidad espectacular gai está contrarrestada por una ausencia o silencio gai en el período azul de Almodóvar: en ninguna de las tres películas aparece un personaje masculino gai identificable."

ESTESO MARTÍNEZ, Santiago: Las estrellas más brillantes, maricones y hombres nuevos en el cine de la Revolución: Cuba 1961-1993

"(...) Desde la perspectiva del género, la figura arquetípica del héroe, responde a la "mística de la masculinidad" que Miriam Miedzian (1995) desmonta: un modelo de valores y comportamientos que -a pesar de la invitación del Che Guevara a no perder la ternura- identifica a los hombres de verdad como duros, agresivos, violentos, decididos a entregar su vida a las grandes causas. Esta mística se reproduce a través de un estricto código moral, objeto de aprendizaje para las nuevas generaciones.

El cumplimiento de sus valores consagra a los héroes hispanoamericanos desde los años de las Guerras de Independencia; por el contrario, la contravención del guión heroico/militar desata el escándalo de una inexcusable deslealtad: frágiles, femeninos, cobardes, maricones -ese género tan particular de falsos inconformes- que no merecen habitar el mundo macho de los viriles constructores del porvenir.

Los fiscales del pecado original de más de una generación de creadores e intelectuales cristalizan en el I Congreso de Educación y Cultura de 1971 una política de prevención y erradicación de todo aquello (costumbres, modas, obras literarias, películas, prácticas sexuales, creencias religiosas, etc.) que contamina o enferma el cuerpo robusto de la patria, aquella bestia que el Che imaginó, mediados los sesenta, superponiendo espectros y taras de la vieja sociedad. Partidarios y adversarios del gobierno de Castro han coincidido en considerar el I Congreso como un "auténtico patíbulo de la cultura nacional" (Eliseo Alberto).

Los años posteriores a 1971 dejan a miles de ciudadanos sin voz ni cuerpo dentro de Cuba, acusados de homosexualidad, diversionismo ideológico, incriminados como traidores a la patria, agentes del enemigo, extranjerizantes, pesimistas, corruptores, focos de infección, fatalmente burgueses."

NIETO, José Antonio: Transhomosexualidad. Sobre pluralidad de personas, términos y actos

"El transexualismo (o transexualidad), término creado por la medicina, ha sido, de siempre, conceptualmente de definición resbaladiza. Prueba de ello es el estupor médico, ante el ingente muestrario de diferencias individuales. Cada vez que se creía haber dado con la definición acertada, un nuevo dato, no contemplado previamente, o la reinterpretación de lo que se había dado como válido, hacían que se procediera a la rectificación. O, por el contrario, se mantuviera la postura, dando origen, en este caso, a formulaciones distintas, discrepancias o claros antagonismos.

No debiera extrañarnos que la historia del transexualismo sea la historia de la disparidad de criterios interpretativos. La disparidad sexual del individuo es grande. Son las taxonomías comprimidas y dualistas que utiliza la clínica las que impiden que la diversidad y pluralidad sexual puedan ser aprehendidas firmemente. Entender de forma rígida la identidad del sujeto a través de la sexualidad y hacer de la anatomía genital el centro de esa identidad es parte del problema. Máxime cuando la identidad del varón y de la mujer, además, se configuran en sociedad, con carácter permanente, por medio de roles de género, masculinos y femeninos.

Si a la rigidez sexual identitaria y conductual de género se suma el hecho de que la heterosexualidad se privilegia en relación a la homosexualidad estamos situados frente a un modelo médico de contenidos dualistas: varón-mujer, masculino-femenino, heterosexual-homosexual. Este modelo polarizado, ante la diferenciación que no se ajusta a sus criterios dicotómicos, constreñido por sus propios límites, se ve "obligado" a patologizar identidades y conductas. Y la realidad social ofrece ejemplos abundantes -la transexualidad, sin ir más lejos; y, en mayor medida, la transhomosexualidad- que no se acomodan a dicotomías tan claras y transparentes como las que recoge la clínica."

CHAVARRIA, Adriá: La creación de uno mismo. En torno a tres entrevistas a Michel Foucault.

"Recordemos que en 1975 Foucault publica Vigilar y castigar, y que año y medio más tarde empieza a publicar una Historia de la sexualidad. Si en Vigilar y castigar muestra que el poder abarca el conjunto de la sociedad mediante unos mecanismos de disciplinas que coartan a los cuerpos, no es tan sorprendente que medite sobre los dispositivos que relacionan la sexualidad con los mecanismos y las telarañas del poder.
La primera noticia que aparece de la homosexualidad en La voluntad de saber, es cuando comenta que los/las "contra natura" estaban marcados por una abominación particular (Foucault, 1976:50). La práctica de la homosexualidad infringía por ejemplo decretos tan sagrados como el del matrimonio, que establecían el orden de las cosas y el plan de las personas.
Con la Europa moderna las cosas empiezan a cambiar. La nueva cacería de las sexualidades periféricas produce una incorporación de las perversiones, y sobre todo una nueva especificación de los individuos. La sodomía era un acto prohibido, donde el autor/ra no era más que su sujeto jurídico. Ahora bien, el/la homosexual del siglo XIX llegó a ser un personaje, con un pasado, una infancia, una historia, un carácter y una forma de vida. Dicho de otro modo, nada de lo que el/ella es, escapa a su sexualidad. Su sexualidad está presente en todo su ser, subyacente en todas sus conductas. No hay que olvidar que la categoría psicológica, psiquiátrica y médica de la homosexualidad, se constituyó el día en que se la caracterizó no tanto por un tipo de relaciones sexuales, como por cierta calidad de la sensibilidad sexual que invertía en sí mismo los géneros masculino y femenino."

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Número 3: Cinefilias