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Equipo OrientacioneS: Presentación 1- JOSUNE AGUINAGA: "Familias gais y lésbicas: un análisis desde la diversidad" 2-JESÚS PALACIOS: "Acogimiento y adopción por parte de homosexuales: entre el pasado y el futuro" 3- ANA B. GÓMEZ: "Parejas lesbianas y maternidad en la Psicología" 4- SILVIA DONOSO: "Generando nuevas formas de familia: la familia lésbica" 5- PEDRO A. TALAVERA: "Adopción y uniones homosexuales" ANEXOS A-Nota de prensa de la Academia americana de Pediatría (AAP) B-Encuestas a intelectuales y partidos políticos ESTUDIOS Y ENSAYOS - FERNANDO S. AMILLATEGUI: "Evolución del movimiento lesbiano y gayo" -A. MORA y J. UGARTE: "Interlocuciones a cuatro manos" RESEÑAS El género en disputa y El grito de Antígona (Judith Butler) por J.U. La sociedad gay: una invisible minoría (Herrero Brasas) por L.R.P. Fiestas, baños y exilios. Los gays porteños en la última dictadura (Modarelli y Rapisardi) por S.E. Crímenes de odio, conspiración de silencio. Tortura y malos tratos basados en la identidad sexual (Amnistía Internacional) por J.U. Portada y obra gráfica: PAPF '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''
Presentación de Parentalidades ¿Natural o cultural? Sobre pocas cosas el calificativo de "natural" se ha aplicado tanto como a la familia y a la reproducción, y con tan poco acierto. La familia ha cambiado tanto con los siglos como la sociedad que la asentaba: del pater familias romano, auténtico propietario de su familia, al divorciado actual que vive solo con uno de los hijos que ha ayudado a traer al mundo. De las esclavas que menciona la Biblia, que tenían hijos con el señor de la casa que eran considerados de la familia, aunque con menos derechos que los de la señora, a la ejecutiva que es madre soltera, porque así lo decidió en su momento, y que es dichosa con su bebé. Unos pocos datos históricos bastan, deberían bastar, para terminar con el tópico de lo natural que es vivir en familia, es decir en una familia como la que abunda en nuestros días. Sin embargo, a comienzos del siglo XXI, el desafío no es solo social, hay que reconocerlo. Hace pocos años que ha entrado en juego también la tecnología biológica y ha acelerado los cambios. Porque donde antes había siempre dos individuos (varón y mujer), ahora puede existir solo uno y la sombra del otro, es decir su esperma o su óvulo congelado. Hemos pasado pues de dos a uno, y de uno a cero en el caso de la adopción. Claro que también podemos seguir contando con dos, pero ahora del mismo género. Esto, de momento, ha beneficiado a las mujeres de todas las condiciones y, en particular, ha abierto campos de elección insospechados hace pocos años para las lesbianas. Por tanto, revolución cultural y natural al mismo tiempo, puesto que con los cambios en la biología humana hemos topado. Pero hay más. Desde hace también unos años es posible para cualquier ciudadano, con independencia de su orientación sexual, la adopción de un menor. Lo que ha situado a muchos homosexuales de ambos géneros, que no quieren pasar por la experiencia de la biología, ante la posibilidad de ser padres/madres de un menor. Y lo son, en efecto. De donde se está produciendo, bien por la vía de una naturaleza nada natural, bien por el camino de las transformaciones sociales, un aumento continuo de familias encabezadas por gays y lesbianas, algo impensable en el pasado. Lo que es más, de familias dirigidas por personas que manifiestan públicamente lo que son y lo que necesitan. De donde los poderes públicos tienen que comenzar a responder a estas demandas porque, como ha sucedido en otros campos, la visibilidad es la base de las acciones políticas. Y las familias homosexuales comienzan ya a ser visibles. Pero la visibilidad no consiste únicamente en el testimonio personal, algo que se puede agotar en el grupo de amigos o de vecinos. Tiene que ser estudiada para ser comprendida y extraer conclusiones, las más posibles pero al mismo tiempo respetuosas con las excepciones. De ahí el objetivo del monográfico del número 4 de OrientacioneS. Nos hemos acercado al tema de la parentalidad desde todas las perspectivas que nos han parecido necesarias: Sociología, Psicología, Antropología y Derecho, por ese orden de artículos. Todas estas aproximaciones eran importantes, no solo desde el punto de vista de los adultos que forman las familias, sino también de los menores que crecen en ellas. Por eso hemos estudiado la estructura de la relación y las necesidades e intereses de quienes forman parte de ellas, y para hacerlo hemos acudido a las ciencias que estudian unas y otros y al conocimiento de los expertos. También incluimos en el anexo informaciones, como la posición ante la adopción por homosexuales de la Academia americana de Pediatría, y opiniones que nos han parecido interesantes para el tema, como los de un puñado de intelectuales que participan con frecuencia en los debates sociales o académicos más actuales, así como de los partidos políticos con grupo parlamentario propio. En la parte ajena al monográfico, centrada en este número en cuestiones que nos parecen interesante para debatir, incluimos la respuesta a un texto publicado en el primer número de la revista por Pedro A. Pérez y Miguel A. Sánchez, y una polémica cruzada sobre algunos de los temas que preocupan a la población homosexual como las leyes de parejas, el matrimonio, la identidad y orientación, etc. A ello se añaden reseñas sobre los últimos libros de Judith Butler traducidos al castellano, un estudio sobre la homosexualidad (masculina) en Argentina durante la última dictadura y la valoración de manuales sobre la sociedad gay. Esperamos con todo ello contribuir a que desaparezca una falsa idea en la sociedad, tópico sostenido por intereses, incluso de algunos grupos homosexuales para mayor inquina, la de que los homosexuales solo se preocupan de sí mismos, su nivel de vida y su apariencia física.
JOSUNE AGUINAGA: Familias gays y lésbicas: un análisis desde la diversidad familiar "La familia tradicional ha tenido muchos detractores en el último siglo. No hay que alargar la mirada hacia fenómenos como las comunas y los kibbutzim, para encontrarse con alternativas al modelo estricto de familia nuclear, heterosexual y patriarcal. Para situarnos en un tiempo y un territorio cercano, basta con recordar las críticas que se realizaron, a partir de la década de los sesenta, desde la psiquiatría, el marxismo y el feminismo, al modelo de familia tradicional. En el caso de la psiquiatría las críticas se basaban
en la relación entre la estructura familiar y las enfermedades
mentales, en cuanto al marxismo, o mejor algunos marxistas, le atribuían
la pervivencia de la sociedad burguesa, por su parte el feminismo
consideraba que la familia tradicional era un lugar de opresión
para las mujeres. Hoy en día parece difícil mantener estas críticas, en una gran medida porque ciertos componentes de la familia han cambiado con relativa rapidez y facilidad, demostrando que la familia es la institución más adaptable y cambiante de la historia de la humanidad. La mayor parte de familias, al menos en el entorno de los países desarrollados, se han democratizado y en este sentido los niños pequeños crecen aprendiendo a tomar parte en aquellas decisiones familiares que les corresponden por su edad. Por su parte las mujeres han conseguido notables avances aunque siguen luchando por la plena igualdad. Todo este proceso ha corrido paralelo al crecimiento, al menos en estos países más desarrollados, de unas clases medias que se han consolidado como una activa plataforma para el cambio, al tiempo que protagonizaban un cierto proceso de movilidad social. También es cierto que estos avances se ven amenazados por un futuro muy distinto, debido, al menos en parte, a los desajustes sociales introducidos por los excesos del mercado y la globalización. Hoy en día resulta muy previsible la reaparición de antiguas diferencias sociales, la emergencia de nuevas situaciones de vulnerabilidad, y en general, retrocesos sociales que es muy posible que afecten a los avances obtenidos en este terreno."
"La inmensa mayoría de niños y niñas crecen felizmente en sus familias. Naturalmente, decir que crecen felizmente no quiere decir que crezcan libres de problemas y tensiones, sino que en medio de los problemas y tensiones que son inevitables en cualquier circunstancia, encuentran suficientes elementos protectores y favorables como para permitirles un desarrollo feliz. Hay también niños y niñas que crecen con más dificultades, que viven en entornos familiares menos armoniosos, menos estimulantes o en los que las habilidades educativas que promueven un desarrollo equilibrado están menos presentes de lo que sería deseable. Muchos de estos niños experimentan diversos tipos de problemas, como dificultades en su desarrollo intelectual, en su rendimiento escolar, en su autoestima o en su desarrollo social. Pero, a pesar de eso, se entiende que sus padres hacen las cosas lo mejor que pueden o saben y que, globalmente hablando, su desarrollo personal no está gravemente amenazado. La inmensa mayoría de niños y niñas crecen, pues, en entornos familiares con distintos pero aceptables niveles de afecto y estimulación. Sin embargo, existe un cierto número de niños y niñas
que crecen en circunstancias familiares que se consideran inaceptables.
Se trata de hogares en los que la satisfacción de alguna o
varias de las necesidades básicas infantiles (de supervivencia,
de protección, de afecto, de estimulación) es considerada
imposible, muy insuficiente o muy inadecuada. Se habla entonces o
bien de situaciones de maltrato o bien de situaciones de grave riesgo.
Muchas de tales situaciones no llegan nunca a ser conocidas y detectadas,
pues se trata de problemas que ocurren en el ámbito de lo privado.
Por ello, las estadísticas de la incidencia del maltrato nos
ofrecen sólo un pálido reflejo de una realidad sin duda
más numerosa." Actualmente no contamos con datos sobre el número de familias que existen en España. Las estimaciones solo se han hecho en países como EEUU donde existen entre 3 y 5 millones de familias lesbygays cuyos hijos / as nacieron en el contexto de una relación heterosexual anterior (Falk, 1989; Patterson, 1992, ver Tasker & Golombok, 1997). Este número de familias han podido verse triplicadas en los últimos años por el llamado "Lesbian Baby-Boom" (Lewin, 1993; Patterson, 1994a, en Flasks et al. 1995, p. 105-114), familias de lesbianas planeadas, visibles y abiertas, donde los hijos / as son concebidos a través de métodos como la inseminación artificial (IA), la auto inseminación (AI) y la adopción. Fenómeno nacido en EEUU, pero que se ha ido expandiendo en toda Europa, principalmente en países como el Reino Unido. Según Patterson (1992), el número de lesbianas en los EEUU que eligieron tener y criar niños / as después de su salida como lesbianas (coming-out) se estimaba en unas 10.000, y en miles las mujeres que decidieron adoptar como madres solas o en pareja. Solo en San Francisco, aproximadamente mil niños / as han nacido dentro de parejas de lesbianas en los últimos cinco años, no olvidemos que estamos hablando de datos del año 92 y que esa cifra puede ahora fácilmente haberse duplicado. En nuestros días, está aumentando el número de parejas de lesbianas que deciden crear una familia juntas como proyecto mutuamente negociado. La decisión de quién será la madre biológica y legal, y por exclusión la madre no biológica y no legal, o si lo serán ambas, dependerá enormemente de las decisiones y elecciones que tomen en el proceso de su nueva creación familiar."
"En la nueva realidad social, la familia nuclear ha devenido más un ideal que una realidad a la luz de las nuevas formas de familia que han surgido de manera significativa en las últimas décadas. La pareja conyugal como símbolo estable de los vínculos de la alianza manifiesta su fragilidad mientras se recomponen continuamente nuevos lazos de parentesco. Persiste, sin embargo, la idealización de una estructura particular de familia, aquella formada por una pareja heterosexual casada y sus hijos biológicos. Contrariamente, para muchos gays y lesbianas, la familia de sangre no representa una unidad naturalmente dada que provee de la base para todas las formas de parentesco, sino un principio procreativo que organiza, únicamente, un tipo de parentesco. Frente a una cultura social que enfatiza las características estructurales de la familia, gays y lesbianas lo hacen en las emociones y los sentimientos, reinventando la familia como un fenómeno plural, y creando una variedad de tipos de familia que no se ajusta a la representación cultural dominante. La emergencia de la familia lésbica como una categoría social diferenciada, y el rápido desarrollo y diversificación de sus formas de convivencia, ha tenido lugar durante las últimas tres décadas. Hasta hace aproximadamente 20 o 25 años, la mayoría de las madres lesbianas concebían sus hijos en el contexto de relaciones heterosexuales. En los últimos años, en lugar de mantener una apariencia heterosexual o sacrificar las relaciones homosexuales para criar niños, muchas mujeres que se identifican como lesbianas están integrando niños a las familias que han creado. A pesar de ello, son todavía escasas las manifestaciones públicas en las que se pone de manifiesto la maternidad lésbica y, esta invisibilidad, ha contribuido a mantener el estereotipo de las lesbianas como mujeres sin voluntad de ejercer la maternidad. Aunque ha aumentado considerablemente el debate social al respecto de la maternidad lésbica y, a pesar de los diversos indicadores que apuntan a un aumento de la tolerancia y la normalización del hecho homosexual, la práctica diaria de las familias lésbicas se produce al margen de lo que aparece en los medios de comunicación."
"El intenso debate político e ideológico suscitado en estos últimos años con relación a la institucionalización jurídica de las uniones homosexuales empieza a estar superado. Es un hecho que la mayor parte de los legisladores europeos (y varios de los autonómicos españoles) ya han regulado la figura de la unión estable de personas del mismo sexo, con mayor o menor acierto en sus fórmulas y con mayor o menor amplitud en sus efectos. El legislador estatal español es de los pocos que, junto con el italiano, aún continúa dubitativo, buscando alguna milagrosa receta que le permita conciliar intereses políticos y convicciones religiosas. En todo caso, parece claro que ese reconocimiento jurídico ha dejado de ser un abismo insalvable para convertirse en una simple cuestión de coyunturas adecuadas. El desafío que se abre ahora ante los legisladores ya no es el de reconocer valor jurídico a una relación afectiva homosexual (aunque quizá lo siga siendo por algún tiempo en determinados ámbitos) y tampoco es ya un desafío revestir esa relación con las formalidades jurídicas del matrimonio (varios países europeos así lo han establecido y pocos argumentos pueden invocarse en contra de que dos personas suscriban un contrato que les vincule personal y económicamente y que se disuelva mediante el divorcio). El verdadero desafío que en el ámbito de las relaciones de familia tienen planteado nuestros legisladores, es el de aceptar o no la posibilidad de que los menores sean adoptados -por tanto, cuidados y educados-, por parejas homosexuales o transexuales. Quizá sea ésta una de las cuestiones más trascendentes que nuestra sociedad y nuestro Derecho deban afrontar y solventar en un futuro inmediato."
(A partir de una glosa del artículo "Los caminos del movimiento lésbico y gai" de Miguel Ángel Sánchez y Pedro Pérez) "Esta propuesta interrogativa nace de la lectura del artículo citado en el subtítulo, a cuyos autores quiero felicitar tanto por el análisis como por la propuesta de categorías. Deseo razonar sobre el sistema bimodal que ellos presentan (comunitarismo versus particularismo), que ayuda a comprender las actuales tendencias del movimiento lesbiano y gayo, pero que adolece de una cierta rigidez. Aunque constato con ellos que dentro del "movimiento" (admitamos su unicidad provisionalmente, por simplicidad) existen dos realidades bien diferentes, pienso que ponerlas en oposición directa podría ser limitativo, mientras que entenderlas como fases evolutivas de una misma realidad puede aportar una visión alternativa, menos conflictiva y seguramente más pragmática. Mi propuesta programática es la de emplear los términos "activismo de primera generación (1G)" (identificándolo con mucho de lo que los autores llaman "método comunitarista") y "activismo de segunda generación (2G)" (estableciendo análoga correspondencia con el "método pluralista"). ¿Ayudará ello a configurar un nuevo paradigma?" JAVIER UGARTE y ANTONI MORA: Interlocuciones a cuatro manos "Cuando dos tipos se juntan se ponen a hablar, y una vez han terminado de hacerlo sobre el tiempo y de mostrar interés por los respectivos andares en tales y cuales cosas, trabajos y amoríos, libros leídos y músicas escuchadas, puede que emprendan un diálogo de verdad. Hasta aquí habrán intercambiado informaciones, preocupaciones y gentilezas mutuas, pero sabremos que han empezado a dialogar tan pronto empiecen a fruncir los ceños y a acariciar sus respectivos garrotes. Existe una convicción muy extendida, ingenua y en el mejor de los casos bienintencionada, sobre la que varias corrientes filosóficas se asientan cómodamente, según la cual dialogar es un rasgo de gentes pacíficas. Puede que sí. Pero también puede que no. Incluso es posible que la búsqueda del consenso no tenga que ver exactamente con el diálogo, sino con el monólogo a varias voces, que es otra cosa (por ejemplo, el canto coral). Será por algo que esta revista se subtitula "de homosexualidades".
Para buscar, plantear posturas encontradas, no para desarrollar una
ideología, que por otro lado raramente nos saldría.
A nosotros, decimos, que hacemos la revista. Y he aquí que
un día, algunos de estos nosotros, empezamos a dialogar. A
no estar plenamente de acuerdo, pues, o más bien a ser conscientes
de porqué no estamos de acuerdo. Y el diálogo, para
ser vivo, tiene que ser apasionado, como bien sabía el viejo
Platón. Sucede entonces que los dialogantes se dejan llevar
por su posiciones, que éstas les arrastran hasta un extremo
en el que después puede que les cueste reconocerse. No se han
dejado llevar por las ocurrencias del momento, porque las ocurrencias
perecen al poco tiempo de haber nacido por inanición, sino
por la lógica de cada idea, que es lo que les ha parecido interesante.
Pero ese es el peligro de hacer cosas que se quieren vivas, al final
resulta que es cierto que tienen vida propia y sus progenitores, entonces,
se sorprenden de los rasgos que tiene su descendencia." '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''
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Número
4: Parentalidades
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