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Equipo OrientacioneS: Presentación Monográfico: - Javier Ugarte: El "olvido" de los estudios históricos - Gerard Koskovitch: De "Eldorado" al Tercer Reich. Vida y muerte de una cultura homosexual - Antoni Mora: El testimonio deportado Anexo: - Klaus Mann: Homosexualidad y fascismo (1934) Estudios y ensayos: - Marie Jo Bonnet: La lesbiana
en El segundo sexo: un universalismo sin universalidad - Celeste Reyna y Celeste Stecco: Pensando a la pareja homosexual desde el discurso psicoanalítico Reseñas: - Los hombres del triángulo rosa (H.
Heger) por J.U.P. - The Hidden Hitler (Lothar Machtan) por Fernando
Sánchez Amillategui - De los delitos contra uno mismo (J. Bentham)
por J.U.P. - Beyond Carnival (J. N. Green) por F.F. Obra gráfica: Elena García-Oliveros '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''
Equipo ORIENTACIONES: Presentación Vivimos en una nueva eclosión de escritos y estudios sobre el exterminio masivo que llevó a cabo el régimen nazi. Es como si algo que ocurrió hace unos sesenta años todavía no hubiera sido entendido. Y, efectivamente, no lo ha sido, hasta el punto de que algunos han hecho de lo incomprensible la única manera de acercarse a ello. Sin embargo, por todas partes surgen estudios historiográficos, nuevos testimonios de testigos directos, narraciones y películas que giran en torno a los campos de la muerte. Hace pocos años que el escritor húngaro Imre Kertész ha empezado a ser conocido y traducido (también premiado) en todo el mundo. Los testigos directos, como Jorge Semprún, siguen aportando su testimonio, añadiéndose a los que empezaron a publicarse desde 1947 (por parte de Primo Levi y Robert Antelme). Roman Polanski acaba de hacer una reacreación cinematográfica de un relato escrito por un superviviente del gueto de Varsovia, una película que ha recorrido medio mundo y también ha sido variadamente premiada. Por el lado de la filosofía, Giorgio Agamben ha publicado dos entregas de lo que compondrá una trilogía titulada Homo sacer, que aporta un renovado enfoque acerca de la comprensión de Auschwitz. Y hay una heterogénea corriente historiográfica que se plantea el estudio de la Segunda Guerra mundial desde el punto de vista de sus víctimas. Pero dejemos bien anotado que mucho de este esfuerzo por entender y reentender qué fue aquello del exterminio está menos motivada por un ímpetu historicista (a veces incluso por parte de los estudios históricos) que por una meditación sobre el presente más estricto. En este punto son muy explícitos tanto Kertész (suyos son ensayos titulados "La vigencia de los campos" o "El holocausto como cultura") como Agamben. Hay algo de urgente, perentoriamente actual en todo ese movimiento que no es una revisión. Si no nos movemos del ámbito español, también encontramos iniciativas de todo tipo. Reyes Mate, que dirige un seminario sobre el tema en el CSIC, ha coordinado un monográfico colectivo titulado "La filosofía después del holocausto", publicado en la revista Isegoría (2000) y editado posteriormente como libro en Ríopiedras (2002). En el ámbito catalán, que hay que destacar que es pionero en este terreno, se ha recuperado el inestimable testimonio en forma de novela de Joaquim Amat-Piniella, K. L. Reich (en catalán y castellano), restableciéndose los fragmentos que el franquismo censuró en su momento. Destacan también el trabajo de David Serrano i Blanquer (que es director del CILEC, Centro de Investigación sobre la Literatura Europea Concentracionaria, y colaborador en esta revista) y de Carles Torner, Benito Bermejo, Rosa Toran y Margarida Sala. También se han reeditado tanto el estudio de Montserrat Roig como la novela de Maria Àngels Anglada sobre el tema. No es poca cosa. ¿Y sobre los homosexuales? Aquí es cuando las cosas se empiezan a complicar y las pistas empiezan a escasear. Muy tardíamente se han traducido al castellano los dos únicos supervivientes que fueron deportados por homosexuales y que luego -bien tardíamente- se decidieron a escribir sobre ello: Heinz Heger y su libro Los hombres del triángulo rosa. Memorias de un homosexual en los campos de concentración, aparecido en alemán en 1973 y ahora, en 2002, en castellano, y Pierre Seel y su Deportado homosexual, original francés de 1994, traducido en 2001, así como la obra teatral Bent, de Martin Shermann (que es de 1979 y sólo existe traducción catalana, de 1982). Aquí acaba todo lo escrito en nuestro ámbito sobre el exterminio de homosexuales (o de personas que fueron acusadas de serlo) bajo el nacionalsocialismo. Películas como Bent o Paragraph 175, sólo se han podido ver en festivales gais de nuestras ciudades. Por lo que respecta a los estudios generalistas sobre el exterminio
nazi, hay que decir que silencian -o pasan de puntillas alguna vez-
la persecución y deportación específica de homosexuales,
como argumentamos en el monográfico. Nos hemos propuesto combinar las disciplinas, los enfoques, los planteamientos y los criterios a la hora de hablar de la cuestión. Así que aquí conviven estudios muy generales al lado de otros más concretos, recogida de testimonios de testigos directos al lado de textos abiertamente eruditos y otros especulativos. Entendemos que sólo así, con este sentido plural y muy abierto, cabe enfocar una cuestión que, de alguna manera, sólo acaba de empezar a ser entendida. Creemos y esperamos haber contribuido algo en ello, y más en concreto a haber abierto un camino en nuestros ámbitos, el homosexual en concreto, pero también el español en general. Se trata de decir, recordar y repetir - tanto con documentos como con razonamientos- que hace unos sesenta años se produjo un acontecimiento innombrable al que hay que dar nombre, inconmensurable que hay que medir, impensable que hay que pensar, y que supuso la muerte de millones de personas. Fueron asesinados por el solo hecho de ser judíos, gitanos, comunistas, republicanos, objetores de conciencia, testigos de jehová... u homosexuales.
"Cuando se estudia la historia del sorprendente, y duro para el análisis, siglo XX la mirada se fija sin duda en el humo que sale de las chimeneas de los campos de exterminio o en los cadáveres semienterrados que aparecen en numerosas fosas comunes excavadas por orden nazi. Pero cuando se analiza la composición de las cenizas de esas chimeneas, o los restos de las fosas, encontramos judíos, sí, pero también enemigos políticos del régimen, presos comunes, Testigos de Jehová, etc. Pero la Historia, o por mejor decir los estudios históricos hechos por personas, claro está, con una determinada concepción sobre la vida, hasta hace poco no encontraban restos de homosexuales (gays y lesbianas). Sin embargo sabemos, cada día mejor, por el estudio de los archivos accesibles y, por si eso fuera insuficiente, por el testimonio de los ya escasos supervivientes de las persecuciones, que muchos homosexuales, sobre todo varones, fueron detenidos, torturados y exterminados por ser sólo eso, homosexuales. No por su pertenencia étnica, ni por sus ideas políticas, a veces vergonzosamente simpatizantes con las oficiales. Su única culpa fue llevar a la práctica su orientación afectiva y sexual. En su persecución coincidieron, y parecen seguir coincidiendo, todos los regímenes totalitarios. Les separan ideologías, medios y fines, pero son similares en este objetivo como una forma más de lucha contra la disidencia. Por eso parece necesario preguntar cómo se puede explicar este silencio sobre su exterminio. ¿Son responsables los estudios realizados por historiadores de ese silencio? Alguna culpa debe de tener su olvido puesto que de tan largo y unánime no puede ser inocente. La inocencia nunca muestra tanta constancia y sabiduría en las preguntas que no debe hacer o los testimonios que no debe buscar; la inocencia camina de la mano del azar y siempre se sorprende de lo que encuentra."
GERAD KOSKOVICH: De "Eldorado" al Tercer Reich. Vida y muerte de una cultura homosexual "En el mes de abril de 1945 las unidades aliadas entraban en Alemania, poniendo así fin al sueño la fantasía nazi de mil años de Reich. Durante estas semanas cuajadas de acontecimientos, la liberación de los campos de concentración revolvió los sentimientos más profundos, incluso los de aquellos más curtidos en el combate. Para la mayoría de los soldados aliados, los campos ofrecían la primera evidencia completa del ubicuo aparato estatal de terror contra el que habían combatido. Un soldado estadounidense de veintiún años de edad, de nombre Robert Fleischer, formaba parte de las unidades que liberaron Dachau, el campo situado en las cercanías de Munich fundado doce años antes como un prototipo del sistema de represión social y política del nacionalsocialismo. Fleischer recordaría después esta experiencia en estos términos: Los caminos estaban repletos de esqueletos andantes con esos uniformes de rayas. Apenas podían arrastrarse a sí mismos. Intenté hablarles, y no sabían nada de inglés. De repente, se me ocurrió preguntarles "Du bist Juden?"-"¿Eres judío?" Un hombre asintió "Ja," y le dije "Yo también." [Otro prisionero] se me acercó...y empezó a besarme la mano. Yo estaba tan trastornado, me decía a mí mismo, "¿Cómo se atreve el mundo a hacer algo así a dos seres humanos? ¿Quién soy yo para que él tenga que besarme la mano porque está libre?" Fleischer había buscado inmediatamente a otros judíos como él entre los liberados, ya que la ideología antisemita del nazismo era bien conocida y repudiada fuera de Alemania. Pero, en ese momento, el joven soldado no tenía ninguna otra forma de saber que podía haber buscado a otro tipo de prisioneros con los que también guardaba afinidad, prisioneros que habían sido de los primeros en ser escogidos para ser internados en Dachau. Prisioneros que, como el propio Fleischer, eran homosexuales."
ANDREAS PRETZEL: Inducción y complicidad en el asesinato de homosexuales. Delitos nazis de la justicia berlinesa "Los sumarios de la época nazi son una prueba del carácter criminal que contaminaba la justicia penal nacionalsocialista, y en particular permiten conocer la radicalización de la justicia de guerra, que en los tribunales especiales alemanes también se aplicaba a la persecución de los homosexuales. Es lo que trataremos de describir en cuanto sigue. Afectó a hombres que, por sufrir alguna discapacidad física o psíquica, fueron acogidos en asilos regidos por el clero, y que serían condenados a muerte por tener en esos centros comportamientos homosexuales. También quedará palpable, en un único caso, el remordimiento de conciencia de los funcionarios de justicia por la injusticia que suponía la pena de muerte. Asimismo los sumarios aportan pruebas apabullantes de que también hubo apoyos a las víctimas de una persecución inmisericorde: familiares y amigos que buscaron contacto y ofrecieron ayuda, sin olvidar al director de la institución eclesiástica, el párroco Paul Braune (1887-1954), quien dirigió peticiones de gracia a aquel criminal sistema de justicia. 1. Refugio de Lobetal
S. MICHELER, J. K. MÜLLER y A. PRETZLER: La persecución de los homosexuales durante el nazismo y su continuidad. Coincidencias y diferencias en Berlín, Hamburgo y Colonia "Durante la dictadura nazi los actos homosexuales entre hombres fueron perseguidos masivamente; aproximadamente 54.000 hombres fueron juzgados según los artículos 175 y 175a del Código Penal del [Tercer] Reich, es decir fueron condenados por tribunales militares a penas de cárcel. Más allá de eso, sobre todo en los primeros años de la dictadura, hubo múltiples sentencias según los artículos 183 (escándalo público) y 185 (injurias) del Código Penal del Reich. Varios miles de hombres y mujeres homosexuales fueron internados en clínicas psiquiátricas o asesinados en campos de concentración. Muchos hombres tuvieron que someterse a la "castración voluntaria" para recobrar la libertad. La persecución de los actos homosexuales entre hombres se radicalizó durante la época de los nazis en distintas regiones del Reich alemán, y también en distintas regiones en diferentes periodos. A partir de 1936 se puede suponer una persecución masiva en todo el Reich. El objetivo de los nacionalsocialistas fue la desaparición de la homosexualidad, y no de los homosexuales, aunque lo segundo en muchos casos fue la consecuencia de lo primero. Los homosexuales no correspondían, como sucede con otras minorías, a la imagen del alemán "ario" considerándoles degenerados y enfermos. Hombres homosexuales que fueron considerados blandos, afeminados, obscenos y mentirosos también equivalían a un antitipo del ideal del hombre heroico. Los actos homosexuales eran opuestos a la política reproductiva sobre la población aplicada por los nazis; la homosexualidad fue juzgada como algo en contra de la sociedad y a los homosexuales les fue negada la dominación de sus instintos, algo necesario en la sociedad burguesa."
ANTONI MORA: El testimonio deportado "¿Testimonia alguien por el testigo homosexual de los campos de la muerte? Ésta sería una de las cuestiones que quedaría por aclarar, entre tanta -pero tan poca- acumulación de escritos sobre ello (pues se ha escrito mucho más de lo que se cree sobre la homosexualidad en los campos). La interrogación perturba: si hay crimen, hay testigo y, por tanto, parece que debería haber testimonio seguro e inapelable, el del mismo testigo -acaso con su mero existir. Y, sin embargo, no está tan claro que ese encadenamiento se haya producido realmente: no acaba de constatarse la producción de ese testimonio. Entonces de lo que se trata es de que se produzca ahora: el crimen masivo se produjo en el pasado, el testigo pudo manifestarse en su momento, pero hablamos de testimonio en presente, en el supuesto de que nos atañe ahora, a nosotros. El testimonio, ese más allá del dato histórico puro e irrefutable (atestiguado). El testimonio hablaría del significado de lo que fue Auschwitz (nada menos). El testimonio, así, sería el paso del testigo. Del testigo deportado. *
Las conocidas palabras de Paul Celan, "Nadie testimonia por el testigo", atraviesan completamente la cuestión de Auschwitz. Es algo distinto a la "historia", presupone a ésa a la vez que deriva de ella -y de una manera que habría que precisar con mucho cuidado, la replantea, incluso la cuestiona. De entrada, incide en una separación, acaso un camino a seguir, entre el testigo y su testimonio. Señalar, intentar recorrer ese árido camino, acaso sea el esfuerzo más propio de la poesía de Celan, algo muy perceptible en el libro Giro del aliento (que contiene el "Nadie testimonia...")."
DAVID SERRANO BLANQUER: A propósito de la homosexualidad en el lager... (El testimonio de los supervivientes españoles) "LA PREHISTORIA DEL ENSAYO Si bien es cierto que en Cataluña ha habido desde los años setenta una preocupación palpable para conseguir rescatar la memoria de las mujeres y los hombres que sufrieron el horror de los lager, con la emblemática Els catalans als camps nazis (1977), a cargo de la escritora y periodista Montserrat Roig, el vacío analítico que se produce en el resto de la península, salvo casos como los de Vilanova o Pons Prades, resultan sospechosamente significativos. Poco se ha hecho en los últimos veinticinco años para rescatar del olvido aquellos que tendrían que haberse convertido en los modelos de conducta ética para la izquierda que se resituaba en la transición democrática. Ante este vacío, el solo hecho de recuperar la memoria oral del testimonio resulta una labor altamente valorable desde todos los puntos de vista: para preservar las historias personales, para reconstruir el complicado puzzle de la deportación española, para posibilitar estudios serios y científicos sobre el tema."
KLAUS MANN: Homosexualidad y fascismo "En la Unión Soviética, una legislación aprobada recientemente somete la homosexualidad a duras condenas. He aquí algo que resulta sorprendente, y se pregunta uno sobre qué lógica y qué moral un gobierno socialista puede justificarse para amputar sus derechos y difamar a un grupo humano concreto cuya "culpabilidad" reposa sobre inclinaciones particulares que le han sido dadas por la naturaleza, pero es así. Las preocupaciones y los escándalos que la Unión Soviética conocía en sus territorios orientales han empujado ciertamente a la instauración de este género de ley humillante -contra la cual la izquierda de los países de Europa central y occidental se encarniza en combatir desde hace decenios. A estas dificultades cruciales, que haría falta, sin ninguna duda, reglar con otras medidas, viene a injertarse el estado de espíritu del momento. Es a este estado de espíritu, y de alguna manera a las dificultades en cuestión, a las que yo concedería la preponderancia. Por estado de espíritu del momento no entiendo simplemente, y en primer lugar, la tendencia siempre más evidente en la Unión Soviética a reflejar y a realizar un juicio sobre el erotismo en un sentido cada vez más severo y conservador, tendencia que puede explicarse por una reacción hacia libertades que se han vuelto quizás excesivas. Entiendo más bien esa desconfianza y aversión hacia todo lo que es el homoerotismo, que alcanzan un grado intenso en la mayor parte de los medios antifascistas y en casi todos los medios socialistas."
MARIE-JO BONNET : La lesbiana en El segundo sexo: Un universalismo sin universalidad "Soy consciente de que me enfrento a un gran tabú al tratar el capítulo de "La Lesbienne" ("La lesbiana") en Le Deuxième Sexe (El segundo sexo). De entrada, tabú en la obra biográfica de Simone de Beauvoir, ya que ella nunca aborda el aspecto carnal de sus relaciones con las mujeres, a pesar de un proyecto literario movido por la voluntad de decirlo todo y de ser sincera. Después, tabú en "la familia", en su círculo de amigos y para con sus admiradores. La publicación de las Mémoires d'une Jeune fille dérangée (Memorias de una joven trastornada) por Bianca Lamblin (1993) estuvo rodeada de un silencio piadoso, aunque los hechos no se hayan desmentido. Por lo tanto, lo que cuenta Bianca Lamblin es cierto, pero aparentemente molesto, ya que se sabía en su entorno inmediato que "El Castor" era bisexual. Tabú, por último, para las feministas, para quienes el tema de las relaciones entre el amor por su propio sexo y la igualdad política entre los sexos siempre es espinoso; es lo menos que podemos decir (Bonnet: 1998a, 85). Pero cincuenta años después de la publicación de Le Deuxième Sexe, no podemos seguir aparentando ignorar que Simone de Beauvoir era bisexual. El Journal de guerre (Diario de guerra) y las Lettres à Sartre (Cartas a Sartre), publicadas en 1990 por Sylvie Le Bon, son especialmente explícitos. Con fecha de 11 de diciembre de 1939, Beauvoir escribe a Sartre, hablando de Bianca Lamblin, que aparece en esas cartas con el pseudónimo de Védrine: Nos hemos abrazado apasionadamente y, a decir verdad, le he cogido cierto gusto a esas relaciones" (Beauvoir: 1990a, 344). Más tarde ella señala: "me hace gracia que me amen apasionadamente de esta manera femenina y orgánica dos personas: Védrine (...) y Sorokine" (Beauvoir: 1990a, 370). Sartre apenas se hace ilusiones porque el 23 de diciembre le responde lo siguiente: "Me divierte usted con su harem de mujeres. Le animo encarecidamente a querer mucho a su pequeña Sorokine, que es tan encantadora. Pero, dirá usted, habrá que sacrificarla al final de la guerra. Es usted una inocente, mi amor, porque una de dos: o usted no habrá tenido el interés suficiente y entonces, tal como es usted, acabe o no la guerra, la dejará caer como un escupitajo, que es usted una pequeña malvada. O sino, como se presente, se encariñará mucho de ella y entonces sé que es usted tan ávida como para quererla guardar de todos y contra todos. Sería completamente triste sacrificar ese corazoncito, pequeño y puro" (Beauvoir: 1983, 503)."
Mª C. REYNA y Mª C. STECCO: Pensando a la pareja homosexual desde el discurso psicoanalítico Este artículo expone el trayecto de una reflexión que comenzó con el cuestionamiento de ciertos conceptos psicoanalíticos que parecían no abarcar las nuevas realidades que se están manifestando. La falta, carencia o ausencia es lo que propulsa la búsqueda, lo que pone en movimiento el deseo. Pensábamos acerca de la falta de sostén y soporte vincular de aquellas parejas homosexuales que desean tener un hijo; acerca de la carencia de reconocimiento familiar que deben portar-soportar para ser y para hacerse un lugar; acerca de la ausencia de un espacio social negado solo por el aspecto de su sexualidad. Surge entonces una primera idea: las parejas homosexuales empiezan a abrir espacios no pensados con anterioridad. Llega a nosotras un documental titulado "Padres rosas", emitido por Televisión Española, en el que diversas parejas homosexuales relatan sus deseos de tener hijos, las dificultades para conseguirlo y las posibilidades de concreción a través del uso de diversos recursos. A partir de esto nos propusimos promover el pasaje de un conocimiento parcializado de la homosexualidad, a su reconocimiento como estructura vincular, lo cual nos condujo a repensar los conceptos básicos del Psicoanálisis Vincular tales como: estructura, pareja, zócalo inconsciente, pactos y acuerdos inconscientes, parámetros definitorios, estructura familiar inconsciente, etc. La revisión de los postulados de la teoría elegida acerca del vínculo de pareja nos mostraba que todos ellos se referían exclusivamente a la estructura de pareja heterosexual. Aunque dicha teoría nos daba elementos para poder pensar la estructura de pareja, nos resultaba insuficiente. Más allá de que nuestra intención no era forzar conceptos, éstos intentaban redefinirse." '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''
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Nº
5: Exterminio bajo el Nazismo
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