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PRESENTACIÓN El noveno monográfico de Orientaciones tiene como objeto de estudio el conjunto de tensiones y desconciertos que se producen cuando las homosexualidades se vuelven visibles y toman la voz, las voces, en América Latina. Irrupción, la de la diferencia, que produce sentidos, desigualdades y molestias. Urgencias, para algunos, de “hacer” o “decir” algo. Este dossier, al tomar partido por la palabra, crea su objeto en esa encrucijada. La elección de este tema ha obedecido a múltiples determinaciones, entre las que cuentan tanto las inquietudes intelectuales y afectivas de quienes hacemos la revista, como los intereses y apuestas de la organización que acoge este proyecto. En este sentido, ha sido fundamental la posición de Fundación Triángulo en relación con los nuevos retos que el movimiento homosexual español no debería seguir aplazando: entrar de lleno, con un trabajo formal y sensato, en el campo de la Cooperación Internacional para el Desarrollo, atendiendo específicamente a los problemas con los que a diario se enfrentan gais, lesbianas y transexuales, más allá de la aceptable situación de la Unión Europea y su entorno –apuesta que se ha materializado en proyectos de cooperación y en dos encuentros de debate y formación, primeros de este tipo, en 2003 y 2005. En este marco, Orientaciones ha querido acompañar la iniciativa política de Fundación Triángulo, dotándola de contenidos, conceptos e instrumentos críticos. Si las estrategias orientadas al desarrollo de las sociedades civiles de Iberoamérica, Asia o África, a través de la cooperación internacional, no van acompañadas de una reflexión y un conocimiento amplio de sus realidades, los objetivos que se planteen estarán condenados a un cumplimiento parcial, cuando no a la esterilidad; serán “buenas intenciones” malogradas por gestos paternalistas, desmesuradas aspiraciones o diálogos entre sordos. Una vez acometido el trabajo, la dificultad más importante a la que nos enfrentamos fue la de decidir los límites y alcances del número; o en otras palabras, qué sentidos de aquella encrucijada seleccionar, por dónde aventurarnos. Podíamos dar primacía a la descripción de determinados casos históricos (las homosexualidades en la Cuba revolucionaria, en el Chile de Salvador Allende, en el México del PRI, etc.) o bien, en un afán generalista, proponer a nuestros colaboradores la búsqueda de semejanzas estructurales y aires de familia, reales o ficticios, en el conjunto de los estados latinoamericanos. ¿Cómo evitar los extremos de una “singularidad rica”, pero carente de perspectiva sobre el conjunto, y de una “generalidad pobre”, que descuide el análisis de realidades concretas? Planteadas estas opciones, decidimos que el objetivo específico de este monográfico fuera partir de la consideración de procesos, hechos o producciones particulares para alcanzar hipótesis explicativas y planteamientos conceptuales (extensos e intensos) respecto de las homosexualidades en el espacio social, cultural y político que se extiende entre Tierra del Fuego y la frontera estadounidense de México. En este sentido, cada uno de los artículos que forman parte del monográfico desarrolla sus argumentos según una doble maniobra: por un lado, pensar nuestro objeto a partir de interrogantes y conceptos valiosos en contenidos, en especificidades; por otro, ensayar hipótesis que tengan un valor explicativo para más de un caso concreto. Con este dossier, nuestra revista se aventura por primera vez (aunque en números anteriores se hayan recogido incursiones aisladas) más allá de los límites de Europa para escudriñar un contexto que puede resultar familiar en España aunque también, muchas veces, ajeno, distante, o simplemente desconocido. Y es la primera vez, además, que escogemos como objeto de estudio un “territorio” y no una disciplina (el derecho, la historia), o un tipo de producción cultural (el cine, la literatura), o un proceso histórico específico (el nazismo, el franquismo), o una “realidad” social inmediata (la homoparentalidad, las adolescencias homosexuales) –aunque algunos de estos elementos hayan vuelto a estar presentes, es lógico, a la hora de examinar nuestra materia. En cualquier caso, nos ha espoleado la voluntad de andar, cruzar y descorrer este territorio desde el prisma múltiple de las homosexualidades desconfiando de las demarcaciones que hicieran otros viajeros para volverlo cognoscible. Hemos querido explorar entradas y sentidos inéditos, poner en cuestión lo que sabemos o creemos saber respecto de un subcontinente tantas veces “hablado” por otros –curiosamente, de la misma manera en que a gais, lesbianas y transexuales se les usurpó la palabra. En el reverso de conquistas y colonizaciones, de golpes de Estado y revoluciones, de liderazgos y utopías, hemos buscado leer y conocer los restos de sujetos y poblaciones excluidas también por sus orientaciones y sus prácticas sexuales. Y lo hemos hecho con el convencimiento de que no es admisible perder de vista ese horizonte de cuerpos expuestos a la amenaza, dolorosamente vulnerables, que en América Latina comparten su suerte con gais, lesbianas y transexuales. Si queremos evitar miradas comunitarias (auto)complacientes y (auto)referenciales, especie de autismo homosexual que amenaza desbaratar su potencialidad política y conceptual, es imprescindible no borrar ni descuidar el contexto donde las homosexualidades acontecen. Se trata, en este caso, de unas sociedades signadas por “el retorno del desamparo” y la multiplicación de los “prescindibles” e “inviables”, en palabras del ensayista argentino-chileno Martín Hopenhayn. Ojalá las lecturas que se sucedan, aquí y allá, sirvan para reabrir tanto nuestros textos como el mapa de América Latina, ayudando a (re)inventar y (re)hacer un continente desgarrado por viejas y renovadas formas de exclusión, opresión, injusticia y violencia. MONOGRÁFICOEl orden de los factores... ¿altera el producto? Logros y desafíos legislativos en la defensa de los derechos de las personas GLTBI en América Latina. Por Marcelo Ferreyra Las comunidades GLTBI en América Latina llevan una tradición de más de 36 años de activismo político que se remonta hasta finales de la legendaria década de los sesenta y anterior a Stonewall. Así lo reconocen quienes cada 1º de noviembre en Buenos Aires (Argentina) conmemoran la fundación de “Nuestro Mundo”, primer grupo político de homosexuales en Argentina y en Latinoamérica, creado en 1967. El activismo de la región actualmente constituye un movimiento sumamente dinámico y activo, que en junio de 2004 sumó en la marcha del orgullo más grande del mundo, en la ciudad de Sao Paulo (Brasil), 1.500.000 personas. Muchos y muy importantes fueron los cambios sociales que se sucedieron a lo largo de ese período. Y también cambió en gran medida el punto de vista con respecto a la homosexualidad. Poco a poco esta evolución y la importante labor de los activistas se vieron reflejadas en cambios legales. El proceso de despenalización de las relaciones homosexuales realizadas con mutuo consentimiento todavía sigue vigente pero ya en 1980 era un logro en Colombia, en Cuba en 1988 y 1997, en Ecuador en 1997, en Chile y en México en 1998, en Puerto Rico en 2004. (...) El arduo trabajo de los y las activistas de la región ha sido motivo de numerosos logros en la legislación que protege contra la discriminación por orientación sexual. El ejemplo más emblemático de ese trabajo se encuentra en la Constitución de Ecuador (1998), que prohibe este tipo de discriminación en su artículo 23(3). La única medida en relación con la discriminación por motivo de orientación sexual con alcance regional fue tomada por el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), un proyecto de integración económica, que cuenta con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como miembros plenos, y con Bolivia, Chile, Perú y Venezuela como estados asociados. En su Declaración Número 10 (1998), referida a Derechos Individuales, se reconoce a los trabajadores la “igualdad efectiva de derechos, trato y oportunidades en el empleo y ocupación”, e incluye explícitamente al “sexo u orientación sexual” como motivo tasado de discriminación (art. 1). A la fecha, esta normativa no se ha incorporado al derecho interno de ninguno de los países miembros del MERCOSUR. Por el momento, su importancia se limita a una declaración de principios –válida en sí misma– que abre la posibilidad de acciones concretas en los distintos países para dotarla de fuerza legal. Las luchas de las minorías sexuales en América Latina. Una mirada desde los movimientos sociales. Por Beatriz Díez La fatídica fecha del 11 de septiembre de 2001 inauguró una nueva época que podríamos definir como la del dominio de las guerras preventivas y la persistencia de las desigualdades sociales, no sólo entre Norte y Sur sino dentro de los propios países. (...) Así las cosas, resulta complicado hablar de los movimientos sociales como un todo homogéneo sin replantearnos si los movimientos que conocimos como tales entre las décadas del sesenta y ochenta del pasado siglo siguen vigentes, o si es necesaria una nueva definición de los mismos. Como expresan Florencia Saintout y Jorge Huergo, directores de la revista Tram(p)as de la educación y la cultura,en un contexto nuevo los actores sociales y los movimientos tienen un doble papel: son sistemas de reconocimiento social, que expresan identidades colectivas viejas y nuevas, y por otro lado son intermediarios políticos no partidarios que traen necesidades y demandas de las voces no articuladas a la esfera pública, vinculándolas con los aparatos institucionales del Estado. El movimiento en defensa de los derechos de las minorías sexuales no es ajeno a este mundo cambiante; y si bien se ha fortalecido durante las tres últimas décadas, especialmente en América Latina, asistimos a un período de confrontación por parte de la jerarquía eclesiástica y los sectores conservadores que prometen un futuro en el que la cohesión dentro de los grupos LGBT seráimprescindible. Lesbianas en América Latina: de la inexistencia a la visibilidad. Por Alejandra Sardá, Rosa María Posa Guinea y Verónica Villalba Morales Es muy conocido el discurso lésbico según el cual las lesbianas somos doblemente discriminadas: por ser mujeres y por ser lesbianas. Pero en muchas ocasiones no está muy claro en qué consiste esta doble discriminación, ni por qué es doble. Por otro lado cuando se habla de las mujeres como “sector” discriminadose piensa en las mujeres heterosexuales, se pretende abarcarlas mujeres“en general”. Las lesbianas constituyen la “excepción” o el “aparte” tanto cuando se habla de mujeres como cuando se habla de homosexuales. De hecho las grandes persecuciones en los diferentes países de América Latina han sido a homosexuales varones. Esta circunstancia ha podido resultar “cómoda” para las mujeres lesbianas porque las ponía a salvo de las persecuciones policiales, pero el silenciamiento y la ocultación hacen difícilla comprensión de los problemas de las lesbianas asimilándolas a los hombres homosexuales o a las mujeres heterosexuales. (...) El objetivo de este artículo es mostrar algunos rasgos de la situación social, organizativa y legal de las lesbianas en América Latina y el Caribe que permitan conocer un poco más acerca de esta realidad. Para ello, partiremos de una posición política identitaria que pretende evadir la identidad esencialista que niega las diversas formas que existen de ser lesbiana,sobre todo si se asocia a una única forma biológica de ser mujer; de hecho, existen personas con cuerpos diferentes a los concebidos tradicionalmente (personas transgéneros) que se identifican así mismas como lesbianas. Raras teorías al sur. Una experiencia de diversidades y desigualdad político-sexual. Por Flavio Rapisardi El 27 de junio de 1997 alrededor de 10 docentes y estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) organizamos una ‘Maratón de Cine Gay Lésbico’ como actividad de inicio del ‘Área de Estudios Queer y Multiculturalismo’. En aquella muestra exhibimos desde Un chant d´amour dirigida por Jean Genet hasta Trevor de Peggy Rajski. Dábamos así comienzo al ciclo ‘Imágenes de la diferencia’ con el que cada año aportábamos una actividad a la Semana del Orgullo GLTTTBIorganizada por las distintas agrupaciones de diversidades sexuales de la Ciudad de Buenos Aires. Tres años después nuestra programación cambiaba. Así, el domingo 1 de noviembre de 2000 propusimos una programación que iba de La fobia de Homero, capítulo de Los Simpson en donde Homero trata de “asegurar” la heterosexualidad de Bart, hasta un excepcional cortometraje que conseguimos sin sus créditos sobre la experiencia de “las mujeres libres” españolas en el que se relatan las luchas previas al gobierno franquista y sus acciones durante la guerra civil. “¿Qué tienen que ver los gays con las anarquistas españolas?”, se preguntó un enojadoasistente a la nueva maratón. Y nosotr@s nos ofendimos, como corresponde a quien le critican la fiesta que organizó con esmero, ensayando algunas respuestas que hoy ya suenan a meros balbuceos. Como el búho de Minerva alza vuelo al amanecer, hoy tenemos algo más que decir que aquellos simples ensayos de respuesta: eliminamos de nuestra denominación el término multiculturalismo. Este cambio de denominación fue casi sin saberlo, sólo intuido, el nuevo y decisivo paso en la ‘territorialización’ de la teoría queer en una Buenos Aires en la que su derecha cultural se horrorizó con pomposas notas de protesta en el conservador periódico LaNación (...), mientras la izquierda académica nos exigía carta de nacionalidad teórica. El sexo de la nación. Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad Por Santiago Esteso Martínez Poco antes del golpe de estado del general Pedro Ramírez, segundo alzamiento militar de la torpe biografía institucional de la Argentina del siglo XX, sucedió la historia que sigue. Al mejor estilo borgeano, muchas son las versiones, tantas como los matices extraviados o los inevitables falseamientos superpuestos. Muchas también podrían ser las lecturas y las interpretaciones, las lecciones aprendidas, los sentidos lanzados a tramarse y murmurar. En cualquier caso, interesa su significación ilusoria, novelesca y novelera; su capacidad de impresionar el imaginario colectivo, de traumatizar la vida de la nación y de sus discursos en relación con la sexualidad y los afectos, el erotismo y la camaradería; su productividad semiótica que, además de dar lugar a purgas y humillaciones, urdió fantasías y pesadillas recurrentes. Como en cualquier fábula ejemplar, hay personajes buenos y malos. O, mejor, malhechores y víctimas: los que tienden emboscadas y los que, incautos, se dejan entrampar. Los nombres y apellidos acaso no importen tanto como su origen de clase. Corre el año 1942. Un joven, hijo de la oligarquía del país, pone su piso, en el centro de Buenos Aires, a disposición de un grupo de conocidos con el propósito de llevar a la práctica un original sistema de leva homosexual. Una atractiva muchacha de 19 años se encarga de incorporar a filas a los ingenuos y desprevenidos cadetes del Colegio Militar, uno de esos objetos fetiches del deseo que no osa decir su nombre, que honestamente entusiasmados ante la posibilidad de mantener relaciones sexuales con ella son conducidos hasta el piso en cuestión. Una vez allí, la mujer-señuelo desaparece, dejándolos en manos de un cortés caballero quien, imaginamos que amablemente, les da unas pocas y justas explicaciones para invitarlos, de improviso, a mantener relaciones sexuales con otros caballeros tan educados como él. Algunos cadetes, al descubrir el engaño, se retiran. Otros aceptan el impensado cambio de planes. Los conjurados habían ideado, además, una estrategia para no quedar a merced de la bravuconería de los que serían sus amantes, y en un futuro más o menos cercano, los hombres del ejército argentino: subrepticiamente, o no, fotografiaban a los adolescentes desnudos, cuidando que algún elemento del uniforme (la gorra, el cinturón) revelara su condición de cadetes. Si alguna vez sus remordidas conciencias los decidiesen a chantajear o delatar a sus antiguos amantes, éstos tendrían al menos algún recurso con que apurar el mal trago. (...) Durante un tiempo el negocio funcionó a la perfección hasta que, no hay mal que dure cien años, a mediados de octubre un cadete de los que no habían aceptado participar en aquellas transacciones asentó ante el Colegio Militar la debida denuncia. La institución no tardó en iniciar una investigación; pronto, como corresponde a la naturaleza de estos actos, la policía descubría toda ‘la verdad’. (...) El 30 de octubre el periódico Noticias Gráficas publicaba, para escándalo de la nación, los nombres y apellidos de 32 personas detenidas bajo jurisdicción del Dr. Narciso Ocampo, acusadas del delito de corrupción y asociación ilícita. Unos cuantos huyeron, otros fueron encarcelados, alguien optó por el suicidio. Los cadetes, aunque hubieran rechazado mantener relaciones sexuales con los acusados, fueron expulsados del Colegio Militar. El hecho de haber encubierto semejante irregularidad volvía a todos, protagonistas o no de la innombrable fiesta, igualmente culpables. Impuesta la ley, distribuidos los escarmientos, calmados los ánimos, quedaría entre los que detentaban el poder de estado un desazonante malestar ante la secreta existencia de unas prácticas sexuales que, en sus propias narices, habían escapado a su control. Y lo que era aún más alarmante: que podían volver a repetirse, manchando la honradez de vaya a saber cuántos jóvenes y desprevenidos argentinos. El relato sin futuro: homosexualidad y ficción contemporánea en América Latina. Por Gabriel Giorgi Forma ya parte del repertorio de lugares comunes de la crítica cultural señalar la poderosa erosión que el neoliberalismo tuvo sobre las culturas y sociabilidades que se constituyeron, en la modernidad latinoamericana, en torno al Estado-nación y sus narraciones emancipatorias. Los ‘90, en su euforia globalizadora, parecen haber cancelado esas tradiciones modernas, y la cultura verifica ese proceso diseñando, de diferentes maneras, escenarios más o menos apocalípticos en los que la violencia, la ruptura del pacto social, la fragmentación del universo urbano y la producción de humanidad residual se repiten de manera aparentemente sistemática. Un tropo de estos lugares comunes en torno a las culturas del neoliberalismo es la ‘cancelación’ del futuro (...). Este carácter ‘apocalíptico’ de ciertas ficciones latinoamericanas se combina con otro lugar común: el de la homosexualidad como pulsión de muerte, como cuerpo improductivo y como revés negativo de la ‘cultura de la vida’. Los cuerpos del deseo homosexual –cuerpos asociados, al menos desde el siglo XIX, con la esterilidad, el final de los linajes familiares, la terminación de los ciclos de la generación– se vuelven, al parecer, protagonistas de estas zagas sin futuro de la era neoliberal. (...) Lee Edelman ha analizado en un libro reciente, No Future, el lugar de lo queer en relación a esta imaginación reproductiva del futuro. (...) En lugar de aspirar a una asimilación a modelos normativos dentro de los cuales los homosexuales siempre tendrán una inscripción fallida, argumenta Edelman, se trata de insistir en este lugar negativo como instancia queer: como relación con aquello que la cultura repudia, pero que la constituye. Sin embargo, más que situar la homosexualidad en este lugar negativo y crítico –un lugar donde el ‘residuo’ ilumina la economía que lo produce–, quizá sea interesante pensar qué produce ese residuo: qué inventa, que experimentos propone, qué relaciones diferenciales genera con el orden colectivo, con el tiempo compartido, con la memoria propia en la memoria de los otros. En lo que sigue, quiero revisar algunos textos del colombiano Fernando Vallejo, en los que la homosexualidad es escrita y narrada en torno a esta crisis entre generaciones y de la generación, y consecuentemente, en torno al problema de la herencia –las herencias biológicas, materiales, simbólicas. (...) Textos de un hijo sin hijos (para tomar prestada la expresión de Vila-Matas) en los que la progenie familiar se cancela y en los que se interrumpe la continuidad imaginaria de los linajes y de las secuencias de los relatos familiares; textos, entonces, que dislocan la narración del pasado y la proyección del futuro, y que hacen de la ficción menos una dimensión imaginaria que una zona de experimentación con memorias, secretos y temporalidades. En lugar de leer en esta interrupción una alegoría de la crisis del contrato social, y sin neutralizar su gesto negativo en una asimilación o una normalización que los textos mismos resisten, quiero trabajar algunas operaciones de la escritura en torno a las herencias, a la circulación y sus desvíos, a los mundos virtuales que esas herencias parecen condensar.
ANEXO DOCUMENTAL Carta abierta a todos los homosexuales (1973) Por el Frente de Liberación Homosexual de Argentina (agradecemosa Héctor Anabitarte la autorización para reproducir éste y el siguiente documento)
Constituimos el Frente de Liberación Homosexual porque necesitábamos: - Contar con nuestra propia organización para defendernos de un sistema social, cultural y económico que nos oprime y desprecia. - Acumular fuerzas, sistematizarlas, haciendo de ellas un hecho histórico y político, para lograr la liquidación de nuestra persecución, tanto en las costumbres como cuando toman formas estatales, como en el caso de los edictos policiales antihomosexuales. -Coordinar esfuerzos, capacidades, conocimientos, relaciones, investigaciones, recursos. - Ayudar a los homosexuales presos y demás sancionados. - Descubrir los motivos reales de nuestra persecución y manejar toda la argumentación de los enemigos. - Conocernos, apreciarnos, terminando con la antihomosexualidad que el sistema explotador y antisexual infiltró entre y en nosotros. - Demostrar que somos apreciables y que podemos estar francamente orgullosos de ser homosexuales. - Luchar por una sociedad fraternal, un país liberado, un mundo de paz, no a pesar de nuestra homosexualidad, sino a partir de ella. - Desarrollar nuestra capacidad humana de amar, de creación, elaborando nuestra propia ideología, nuestros propios ideales. - Ser nosotros mismos, sin disimulaciones, mutilaciones, falsedades. - Reunirnos, charlar fraternalmente sobre nuestras experiencias y promesas, como una tarea de ayuda mutua y esclarecimiento. - Construir un movimiento, un instrumento, capaz de servirle a todo homosexual que considera que la revolución sexual es presupuesto fundamental en su vida. - Defender el derecho de la humanidad a la diversidad, a la plenitud. - No estar más solos, porque ya no nos sentimos solos. - Expresar que no somos como el opresor dice que somos; nos sabemos de otra manera. - Destruir el tabú antihomosexual, pues es causa de enfermedad y opresión, perjudicando la salud pública. La antihomosexualidad desde el punto de vista social y nacional es tan perjudicial como si se prohibiera a todos los habitantes el uso de tres dedos de la mano. - Ejercer sin limitaciones un derecho, el de ser homosexuales –y en realidad también una obligación moral–, para resistirnos a los prejuicios y a la injusticia.
Puntos básicos de acuerdo del Frente de Liberación Homosexual (1973)
1. Los homosexuales son oprimidos social, cultural, moral y legalmente. Son ridiculizados y marginados, sufriendo duramente el absurdo, impuesto brutalmente, de la sociedad heterosexual monogámica. 2. Esta opresión proviene de un sistema social que considera a la reproducción como objetivo único del sexo. Su expresión concreta es la existencia de un sistema heterosexual compulsivo de relaciones interhumanas donde el varón juega el papel de jefe autoritario, y la mujer y los homosexuales de ambos sexos son inferiorizados y reprimidos. 3. Con la represión de la sexualidad libre y las actitudes sexuales no convencionales, se lesiona el derecho a disponer del propio cuerpo y por consiguiente de la propia vida, derecho negado por este sistema de relaciones de dominación donde el hombre es una mercancía más. 4.La lucha contra la opresión que sufrimos es inseparable de la lucha contra todas las demás formas de opresión social, política, cultural y económica. Nuestra reivindicación en cuanto a la derogación de la legislación antihomosexual pasa por el desmantelamiento del aparato represivo. 5. Todos aquellos que son explotados y oprimidos por el sistema que margina a los homosexuales pueden ser nuestros aliados en la lucha por la liberación. En ese sentido, nos proponemos seguir desarrollando discusiones y acciones conjuntas con las organizaciones feministas y otros movimientos. 6. El FLH mantiene fraternales relaciones con los movimientos de liberación homosexual de otros países. Considera necesario que los homosexuales a nivel internacional mantengan relaciones, intercambien experiencias e ideas, y se ayuden mutuamente. 7. El FLH no es ni será ajeno a las luchas sociales y nacionales. Se solidariza con ellas, manteniendo su independencia orgánica y sus objetivos específicos. 8. El FLH es una federación de grupos celulares donde cada uno y todos dirigen el movimiento. Se unifica el trabajo a través de coordinadoras de los grupos, repudiando todo tipo de sectarismo, burocratismo y liderazgo. 9. El Boletín del FLH es un instrumento de difusión y polémica, que refleja todas las posiciones que convergen en él. Se estima que este criterio permitirá unificar sobre una base firme a todos aquellos militantes en la liquidación del tabú antihomosexual. La unidad de acción se manifestará así concretamente y como resultado de una política. 10. En el FLH pueden participar heterosexuales que consideren que la libertad sexual es un presupuesto básico en la lucha por la dignidad humana. Conclusiones de las I Jornadas “El movimiento GLTB y la Cooperación Internacional para el Desarrollo”. Valencia de Alcántara (Cáceres). 9, 10 y 11 de Mayo de 2003.
Los grupos Fundación Triángulo (Madrid, Extremadura y Castilla León), Frenar el Sida y Mujeres Jóvenes (Asturias), Arca de Noé (Castilla La Mancha), DecideT (Alicante), Hegoak (Euskadi), Labrys, Triángulo Negro (Colombia) y Gama (Islas Canarias), representados en estas Jornadas, alcanzaron las siguientes conclusiones: 1- Nuestros proyectos de cooperación para el desarrollo -orientados, prioritariamente, a la población GLTB latinoamericana- se centrarán en las dimensiones de la justicia, la democracia y los Derechos Humanos. Los proyectos vinculados con la problemática del VIH/SIDA y las enfermedades de transmisión sexual incidirán, además, en el campo de la salud pública. Se discutió acerca de los efectos de la cooperación para el desarrollo durante los últimos quince años, en particular en el campo de la economía. Algunos participantes creían que los resultados han sido en general negativos, mientras otros pensaban lo contrario, aunque se coincidió respecto de que la brecha entre pobreza y riqueza, y los conflictos que se derivan de esta situación, son hoy más agudos que hace una década. Se coincidió también en que nuestras intervenciones, a favor de la defensa de los derechos humanos de las minorías sexuales y de género, tienen posibilidades de alcanzar logros objetivos y relativamente permanentes. Aunque el interés prioritario se centra en los colectivos GLTB de América Latina, los participantes y todos aquellos que se sumen a la red constituida podrán optar por intervenciones en África, el mundo árabe o Asia. 2- Se insistió en la importancia del diálogo a lo largo del proceso del ciclo de cooperación. Se discutió respecto de la concepción de la cooperación como un posible “diálogo entre culturas”; un diálogo que debe esforzarse por sumar e implicar directamente a los colectivos beneficiarios. Si cooperar implica dialogar, será imprescindible reconocer en cada caso los factores y las diferencias culturales (entre las ONGD y todos los colectivos implicados en nuestra acción) que puedan obstaculizar o favorecer el proceso. Es posible que tales diferencias sean significativas si se considera que, al trabajar sobre cuestiones de orientación sexual y derechos humanos de poblaciones GLTB, nos enfrentaremos a (pre)conceptos y (pre)juicios de tipo moral, religioso y político. Reconocer las diferencias implicará entonces asumir el desafío de un intercambio y un debate cultural entre todas las partes. Diálogo que debe partir del respeto por el ordenamiento socio-cultural local (que como cualquier creación cultural puede ser criticado, deconstruido o transformado), apueste por el cambio social en cuestiones como la homofobia y las diferentes formas de exclusión y opresión de la población GLTB. Este tipo de cambio social supone un cambio de valores y, finalmente, de actitudes y comportamientos frente a las orientaciones y prácticas distintas a las heterosexuales. Coincidimos en que la mejor manera de guiar este proceso es a través de una “educación entre iguales” (que revalide la horizontalidad de la cooperación): una actuación respetuosa que dé información y trabaje a partir de preguntas y planteamientos abiertos que provoquen la reflexión, la crítica y el conocimiento. Coincidimos en la necesidad de ser prudentes y cuidadosos en nuestras relaciones con los participantes, para evitar que se conviertan en unos vínculos asimétricos y paternalistas. Finalmente, se introdujo la importancia del “co-desarrollo” como perspectiva nueva de cooperación que entre otras metas aspira a la bidireccionalidad de las intervenciones. 3- Se planteó la necesidad de analizar, calcular, y valorar en cada caso, los efectos de nuestras intervenciones. Se tenderá a que éstas sean, en todos los casos, sostenibles/viables. Se discutió sobre la importancia de no perder de vista, en cada acción de cooperación, el horizonte social en el que se interviene. Se evitará aumentar la fragmentación sociales y se favorecerá siempre la creación de “puentes” entre los diferentes colectivos que conforman la sociedad civil de cada Estado-nación latinoamericano. Es fundamental encaminarse, a largo plazo, a la integración social y al trabajo coordinado con otros movimientos sociales -mujeres, indígenas, parados, trabajadores, etc. De esta manera, las intervenciones se orientarán a desarrollar una política igualitaria que favorezca la apertura y consolidación de espacios públicos abiertos a todos los grupos; se trabajará por democracias participativas y plurales que no reediten nuevas, o viejas, exclusiones. Finalmente, compartimos el convencimiento de que nuestras intervenciones tendrán una influencia socio-política y que ésta no debe ser entendida en, ni reducida a, los términos de los juegos partidistas en torno del poder político. 4- Se tenderá, en la medida de lo posible, a un conocimiento profundo y contrastado -en terreno- de los grupos que se conviertan en contrapartes de los proyectos (se dispone de una relación, por países, de los grupos organizados GLTB de América Central, el Caribe y América del Sur), así como de los beneficiarios directos e indirectos. En este sentido, se aspirará a un análisis exhaustivo de todos los colectivos implicados, inclusive de los grupos excluidos y los hipotéticos oponentes o perjudicados por nuestra intervención. Aunque cada proyecto deba debatirse desde la fase de identificación con los beneficiarios, se remarcó que la ONGD es la única responsable del dinero y debe responder por éste ante los financiadores. Asimismo, en la fase de redacción/planificación final del proyecto es básica la responsabilidad técnica de la ONGD. 5- Se discutió acerca de la importancia, para nuestras futuras acciones, de la perspectiva de género, que es un eje relativamente consolidado en el contexto de la cooperación para el desarrollo, aunque desarrollado con dispar suerte. Se destacó la necesidad de esforzarnos por incorporar al lenguaje de la cooperación e introducir en todas las instancias involucradas (especialmente entre los entes financiadores y en la red de ONGD del Estado español) una nueva perspectiva, o un nuevo eje transversal para el desarrollo: la orientación sexual. No se alcanzó un acuerdo en relación con el término a usar; se propuso discutir, en futuros foros, algunos conceptos. Otras posibilidades que se sugirieron fueron: perspectiva “de la diversidad sexual”, “de las minorías sexuales”, “de la diferencia sexual”, “de las orientaciones sexuales”, “de la diversidad genérico-sexual”. 6- En relación con el Enfoque del Marco Lógico, se coincidió en su valoración como una herramienta que permite racionalizar la formulación del proyecto y orientar la gestión de cooperación. Se planteó la posibilidad de planificar proyectos prescindiendo de este enfoque. Se valoraró el rigor analítico en el estudio de los participantes (o grupos implicados), los problemas, los objetivos y las alternativas. También se valoró la coherencia del planteamiento general, la formulación de objetivos alcanzables (se instó especialmente a identificar y postular un objetivo específico claro y asequible: qué problema de la población GLTB se pretende resolver), la función y el interés de la contraparte, y los beneficiarios en la última secuencia de la Matriz de Planificación (en el diseño y la ejecución de las actividades, así como en la identificación de los recursos y el cálculo de los costes). Ley nº 1.004 – Unión Civil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (con una Introducción preparada por la Comunidad Homosexual Argentina –CHA)
Artículo 1º.- Unión Civil: A los efectos de esta ley, se entiende por Unión Civil a la unión conformada libremente por dos personas con independencia de su sexo u orientación sexual. Que hayan convivido en una relación de afectividad estable y pública por un período mínimo de dos años, salvo que entre los integrantes haya descendencia en común. Los integrantes deben tener domicilio legal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, inscripto con por lo menos dos años de anterioridad a la fecha en la que solicita la inscripción. Inscribirla unión en el Registro Público de Uniones Civiles.
Artículo 2º.- Registro Público de Uniones Civiles: Créase el Registro Público de Uniones Civiles, con las siguientes funciones: a) Inscribir la unión civil a solicitud de ambos integrantes, previa verificación del cumplimiento de los requisitos dispuestos en la presente ley. b) Inscribir, en su caso, la disolución de la unión civil. c) Expedir constancias de inscripción o disolución a solicitud de cualquiera de los integrantes de la unión civil.
Artículo 3º.- Prueba: El cumplimiento de los requisitos establecidos en el artículo 1º, a los efectos de proceder a la inscripción de la unión civil, se prueba por testigos en un mínimo de dos (2) y un máximo de cinco (5), excepto que entre las partes haya descendencia en común., la que se acreditará fehacientemente
Artículo 4º.- Derechos: Para el ejercicio de los derechos, obligaciones y beneficios que emanan de toda la normativa dictada por la Ciudad, los integrantes de la unión civil tendrán un tratamiento similar al de los cónyuges.
Artículo 5º.- Impedimentos: No pueden constituir una unión civil: Los menores de edad. Los parientes por consanguinidad ascendiente y descendiente sin limitación y los hermanos o medio hermanos. Los parientes por adopción plena, en los mismos casos de los incisos b y e. Los parientes por adopción simple, entre adoptante y adoptado, adoptante y descendiente o cónyuge del adoptado, adoptado y cónyuge del adoptante, hijos adoptivos de una misma persona, entre sí y adoptado e hijo del adoptante. Los impedimentos derivados de la adopción simple subsistirán mientras ésta no sea anulada o revocada. Los parientes por afinidad en línea recta en todos los grados. Los que se encuentren unidos en matrimonio, mientras subsista. Los que constituyeron unaunión civil anterior mientras subsista. Los declarados incapaces.
Artículo 6º.- Disolución: La unión civil queda disuelta por: Mutuo acuerdo. Voluntad unilateral de uno de los miembros de la unión civil. Matrimonio posterior de uno de los miembros de la unión civil. Muerte de uno de los integrantes de la unión civil. En el caso del inciso b, la disolución de la unión civil opera a partir de la denuncia efectuada ante el Registro Público de Uniones Civiles por cualquiera de sus integrantes. En ese acto, el denunciante debe acreditar que ha notificado fehacientemente su voluntad de disolverla al otro integrante de la unión civil.
Artículo 7º.- El Poder Ejecutivo dictará las disposiciones reglamentarias para la aplicación de lo establecido en la presente ley en un plazo de 120 días corridos desde su promulgación. Artículo 8º.- Comuníquese, etc. ESTUDIOS Y ENSAYOS Hacia una metodología de investigación queer. Por Daniel Noam Warner Este artículo nace del desasosiego sentido al leer diversos estudios de investigación psicológica convencional sobre sexualidad y orientación sexual. En especial, advertí que numerosas suposiciones y herramientas metodológicas utilizadas construyen una versión forzada del homosexual y del heterosexual, y que estas rígidas construcciones marginan a aquéllos cuya forma de “hacer” homosexualidades o heterosexualidades no se ajusta al molde. Paradójicamente, también advertí que estos investigadores eran favorables a los derechos de las minorías sexuales, aunque su obra parezca oponerse a tales reivindicaciones. Esta ironía me llevó a reconsiderar cómo se investiga hoy la psicología de la sexualidad, y cómo se podría estar investigando. Este trabajo consta de tres partes. Comienzo exponiendo la ‘teoría queer’ –una heurística crítica de la sexualidad que ha ganado reconocimiento en las humanidades y en las ciencias sociales, y que considero importante para la investigación psicológica. Tras ello, inicio una crítica ‘queer’ de la investigación psicológica de la sexualidad. Analizo uno de sus hitos históricos, el conocido estudio de Evelyn Hooker sobre la adaptación del varón gai, y muestro tanto su fuerza e importancia, como las paradójicas concesiones libertadoras que su trabajo inició. Prosigo mostrando cómo la investigación contemporánea de la sexualidad se apoya en el trabajo de Hooker. Sostengo que debamos evaluar dichos legados a la luz de las actuales preocupaciones políticas y de investigación, buscando nuevas direcciones. Concluyo argumentando que los psicólogos deberían incorporar perspectivas ‘queer’ en sus proyectos de investigación. Específicamente, los invito a que innoven en la forma en que reconocen y toman en cuenta cómo construyen su objeto de estudio en sus mismas investigaciones. Visiones de las homosexualidades en la producción científica reciente. Por Fernando Sánchez Amillategui En el mundo contemporáneo, la ciencia –y especialmente las ciencias dichas ‘duras’, es decir, las de pretendida objetivación lógico-experimental– se utiliza de forma creciente como apoyo a la toma de decisiones políticas de primera magnitud. Sale así la ciencia de su ámbito más especializado de actuación, convirtiéndose en uno de los discursos imprescindibles para entender la sociedad y la cultura contemporánea, incluso para los ciudadanos no científicos. (...) Por supuesto, los operadores culturales en muchos ámbitos no pertenecientes a las ciencias experimentales están igualmente sujetos a la influencia de la actividad científica y de sus métodos de trabajo y de validación. Esta influencia es al menos doble: por un lado, influencia mediada a través del discurso político-social antedicho; por otro, influencia metodológica directa, ya que durante los últimos decenios las ciencias experimentales, y muy especialmente la física y la biología, han conformado un estándar epistemológico que, aunque diste mucho de estar libre de críticas, ha ejercido una presión impresionante sobre otras áreas de conocimiento, y en particular sobre las ciencias sociales y humanas. La carta de legitimidad de cualquier actividad de producción de conocimiento, en cierta medida, viene otorgada hoy por su sometimiento a dicho estándar. Y como ya se ha apuntado, la ciencia dista de ser independiente de los poderes fácticos: política, complejos industriales, etc. En un plano menos evidente pero puede que incluso más importante, la ciencia tampoco es independiente de los mismos individuos que la generan: la científica tiñe ideológica y epistemológicamente, de forma consciente o inconsciente, los mismos resultados que está generando. La ciencia, que en la ilusión ilustrada era un observatorio imparcial del mundo, adopta también, en cierta medida, la naturaleza de luz que escoge qué iluminar, y de espejo que decide qué reflejar. (...) El presente embrión de estudio se fija pues como objetivo ofrecer a nuestra comunidad epistemológica una síntesis sobre cómo son vistas las homosexualidades a través del prisma de la producción científica contemporánea. En efecto, estas visiones se encuentran habitualmente fragmentadas, conocidas sólo por un público especializado (o mejor dicho: por un conjunto de públicos usualmente incomunicados entre sí). Espero que esta descripción sirva para reflexionar sobre uno de los contextos que condicionan nuestros estudios gais y lesbianos. NOTAS DE LECTURA J. Fernández, M. D´Uva, P. Viturro (comps.), Cuerpos Ineludibles: un diálogo a partir de las sexualidades en América Latina, Ediciones Ají de Pollo, Buenos Aires, 2004. Por Ros Amils Javier Ugarte Pérez, Sin derramamiento de sangre. Un ensayo sobre la homosexualidad, Madrid, Egales, 2005. Por Dardo Nahuel Cocetta Gabriel Giorgi, Sueños de exterminio. Homosexualidad y representación en la literatura argentina contemporánea, Rosario (Argentina), Beatriz Viterbo Editora, 2004. Por Santiago Esteso Elizabeth Stuart, Teologías gay y lesbiana. Repeticiones con diferencia crítica, Barcelona, Melusina, 2005. Por Javier Ugarte
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Nº 9: America Latina
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