"Ciertas generaciones de homosexuales, pongamos que aquellas
que están marcadas por un cierto grado de veteranía: acaso a partir
de la generación que David Leavitt, incluyéndose a sí mismo, consideró
en su manifiesto, hemos vivido el paso de una frontera que ha modificado
drásticamente la visión de nuestra "manera de ser" y la forma como
somos vistos por el resto de la sociedad. Esta frontera está marcada
por muchas cosas, pero dos destacan de una manera muy especial.
En primer lugar el impacto del Sida. El Sida tuvo en principio una
fuerte connotación homosexual no sólo por la casualidad de cómo se
contagió en determinados colectivos, sino porque se quiso determinar
y dirigir tal connotación (y por supuesto que se determinó y se dirigió
hacia donde se quiso). La historia de esto, dada la magnitud del asunto,
apenas se ha empezado a escribir pero cuando se haga empezaremos a
entender mejor no sólo qué es -acaso ya podremos decir qué fue- el
Sida, qué es la homosexualidad, sino algo mucho más contundente: en
qué tipo de sociedad hemos ido derivando y bajo qué principios se
constituye los derechos asociados a la ciudadanía.
La segunda cuestión, intrínsicamente conectada con la anterior, es
el hecho indiscutible de la entrada de la homosexualidad en la esfera
pública. Por un lado la figura del homosexual ha abandonado su secretismo,
su tono vergonzoso y vergonzante para formar parte de la sociedad
del espectáculo y, por extensión, del conjunto de la sociedad. Véase,
como ejemplo bien característico, no ya la crecientemente masiva afluencia
de participantes en las manifestaciones del 28 de junio, sino la entrada
del personaje homosexual en la más variada literatura de consumo,
cine comercial y series de televisión. No hablamos aquí de las formas
como se produce esta "aparición" del homosexual en los medios de comunicación
de masas, sino en lo masivo e indiscutible de tal aparición. Por otro
lado es la primera vez que los propios homosexuales toman la palabra
públicamente siguiendo esa apropiación del discurso que a Foucault
le parecía tan importante como medio de lucha política. Ya no son
sólo los expertos de la ciencia, de la moral y de la religión quienes
hablan de la homosexualidad. Son los homosexuales, hombres y mujeres,
quienes hablan desde un doble campo, como expertos y como ciudadanos.
Así ha de ser y habrá de seguir siendo si queremos desterrar la homosexualidad
como problema y sustituirla por la homosexualidad como vivencia. De
hecho somos la primera generación de personas con esta orientación
sexual que hemos conseguido ser sujetos activos del discurso y no
simples objetos pasivos, y por tanto víctimas, del mismo.
El homosexual, pues, ha empezado a existir como sujeto algunos principios
de lo que constituye la ciudadanía, por muy lejos que estemos aún
de la igualdad legal. El Sida le estigmatizó, pero una vez deshomosexualizada
la epidemia ha puesto a la vista de todos los rasgos de una forma
de vida, de unos tipos humanos que llevaban mucho tiempo ahí. Y esto,
que forma parte de un proceso de visibilización que quizás no coincida
con el que pensaron muchos "padres" activistas, está ahí como una
incontrovertible realidad. Hay que vivir con eso y, sobre todo, hay
que pensarlo. Ahora mismo proliferan los libros sobre homosexualidad,
y no sólo traducidos directa o disimuladamente de otras lenguas.
Así nace OrientacioneS con el objetivo de servir a cualquier persona
interesada en reflexionar sobre la situación de desigualdad en que
se encuentran las personas de orientación homosexual. Nace intentando
ser el lugar de expresión de esas ideas y preocupaciones al que muy
pocas revistas se dedican en el mundo, incluso dentro de la Unión
Europea.
El título, OrientacioneS, hace referencia, por supuesto, a la orientación
sexual pero el plural intenta representar también la amplitud de opciones
sexuales y de formas de afectividad que se dan en la sociedad. El
hecho de que no exista un solo tipo de sexualidad, ni de homosexualidad,
hace del uso del plural una muestra de simple respeto hacia todas
esas formas y estilos de vida."
"...intentaremos no defraudar en las esperanzas que han puesto
en este proyecto, difícil a veces de entender pero necesario a medio
y largo plazo como lugar de debate y reflexión de la que han carecido
quienes se dedicaban a la difícil e ingrata -en cuanto no reconocida-
tarea de luchar contra la discriminación y la desigualdad de un grupo
muy considerable de personas. A quienes intentamos llevar adelante
este proyecto nos gustaría pensar que podemos contribuir en algo a
hacer su tarea un poco más fácil."
(Extracto de la Introducción al primer número)